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viernes, 13 de marzo de 2015

No Somos Pareja, No Nos Gustan Las Etiquetas

“Es complicado, no sabría cómo definir lo que tenemos” es el nuevo “tengo miedo”. Esto es así lo mires como lo mires; ahora se ha establecido una moda bastante horrenda que consiste en no poner etiquetas a las cosas, pero darle vueltas todo el tiempo a eso que no sabéis qué es.

¿Tiene sentido? No, es puro vicio. Intentar no clasificar no está mal, el rollo viene cuando llevas dos meses diciendo que no tienes novio, porque nunca habéis hablado del tema y “no os importa”, pero te pasas cada segundo de tu vida pensando: “¿Me querrá? ¿Tendremos hijos?”.

Si no te importa no te importa, pero, ¿a quién no le importa? Es muy guay ir de freelance, y muchos lo consiguen, pero lo cierto es que intentar disimular que tienes una relación diciendo simplemente que no la tienes no significa que no la estés viviendo. Si te hace sentir mejor decir que no sois novios, que pasáis de clasificaciones y que eres libre de hacer lo que quieras, te felicito. Pero tú y yo sabemos que es mentira.

Últimamente, solo recibo notas de voz de amigas y amigos que deciden iniciarse en las relaciones sin nombre. Al principio te lo cuentan como si fuesen almas libres de espíritu indie, luego (a la semana más o menos) empiezan los problemas. El “Tía, ¿se estará liando con otra?” es el punto clave en el que explotan todas esas mierdas de la naturaleza humana.

Qué fácil es decir que fluyendo se entiende la gente. Sí, nos entenderemos, pero te rayarás. Básicamente porque el humano no está preparado para asimilar la libre denominación de origen sin que al menos uno de los dos o tres participantes salga jodido.

Admiro y respeto a aquellas personas que sienten que no necesitan proclamar su relación, porque seguramente saben que la tienen. Pero debemos gritar un “ya basta” por todas esas personas que viven rayadas, en un continuo bucle sin fin de autoengaño. Sí, sabes que hasta que no hables con la otra persona del tema no vivirás en paz.

Que preferís decir que sois amigos con derecho a…, o que lo pasáis muy bien juntos, perfecto. Ahora bien, no olvides el trasfondo, llevas todo el fin de semana en su casa y habéis paseado de la mano con un cono de fresa. Llamadme rara, pero eso es (además de una cursilada) un acto generador de mariposas.

A las cosas, a veces, hay que llamarlas por su nombre… Gracias.

Cuando La Vida Se Convierte En Un Lugar Amable: 10 Gestos Para Seguir Confiando en La Humanidad

En un mundo donde todo parece que es mierda, egoísmo y egocentrismo puro, de repente, casi sin esperarlo, un rayo de luz en forma de tregua parece que nos alcanza. Vivimos en una sociedad donde hemos normalizado tanto los malos gestos que cuando nos llega una sonrisa se nos queda parapléjico el cerebro. Pero aun así, a pesar de todo lo que se está cociendo, a pesar de las desigualdades, las guerras, las luchas y la violencia, hay algo que parece que aún sigue intacto: la bondad de algunas personas.

1. Historias al alcance de todos
Con eso de que Wert no hace más que empujar la desigualdad social a través de planes que no tienen consistencia alguna, en algunos puntos del mundo hay alguien haciendo fuerza por acercar la literatura a cualquier lugar. Es el caso de esta librería que, sin pagar ni un euro a cambio, te permite regalarte un libro y disfrutar de las buenas historias que se tejen en las páginas de los libros.
2. Tú pon tu cabeza, nosotros te lavamos la ropa
El bucle que nunca termina. Si estás parado, no tienes dónde dormir y además no puedes lavarte la ropa, ¿cómo piensan prepararse las entrevistas si ni siquiera pueden permitirse algo tan básico como oler a limpio? Esta empresa se dedica a ayudar a los transeúntes que buscan segundas oportunidades limpiándoles la ropa para ir a las primeras entrevistas más níquel que tú y yo juntos. Chapeau.
 3. Las manifestaciones que salvarán el mundo
No todo es rencor y odio. De hecho, la mayoría de las manifestaciones se basan en algo tan simple como la reivindicación de lo que la sociedad considera que es justo. Sin embargo, más allá de la libre organización de siempre, en Kiev hicieron algo totalmente distinto. Un hombre tocó el piano de forma tan pacífica ante cientos de policías que resultó imposible paralizar el proceso con tanta belleza. Un ejemplo de valentía, y de buen gusto.
4. Te cambio mi libro por el tuyo
En las calles de Barcelona, al igual que en muchas de España y probablemente del mundo, ocurre algo mágico. Sobre los bancos de la ciudad a veces pueden verse libros. No están solos, aunque lo parezcan, simplemente están esperando a que alguien les escoja. El procedimiento es muy sencillo. Si vas caminando y ves alguno, no te pongas nervioso. Puedes cogerlo, llevártelo a tu casa y leerlo. Si te gusta, podrás quedártelo, pero a cambio tú deberás hacer lo mismo y dejar libre alguno de tu estantería para que otros lo disfruten. Una bellísima cadena de compartir palabras e historias eternas.
5. El taxista que ofrece trayectos gratis a niños enfermos
Se llama Rafael Segura y no es ningún héroe. Simplemente es una de esas personas que no solo se conforma con saber el bien, sino que además lo acaba poniendo en práctica. Ha adaptado su coche y lo ha adornado con motivos infantiles y ahora se dedica a transportar gratuitamente a niños enfermos.
6. No hay límites para tocar el cielo
Esto es lo que pasó durante un concierto en Korn. Sobra decir nada más porque queda bastante claro cuál es el concepto de trabajo en equipo.
 7. Por mis cojones, tú no entras
Esta fue sin duda una de las imágenes más icónicas en la pasada manifestación del 25S. Es Alberto Casillas, dueño de un bar en Madrid que le plantó un par de huevos al asunto enfrentándose a los policías para deternerles el paso y poder cobijar a los manifestantes que se habían resguardado dentro. Brutal esta imagen.
 8. Hijo, ya sabíamos que eras gay
No sabemos la veracidad total de esta historia, pero queremos creer que hay padres que molan, porque realmente los hay. Este es el caso de un padre que escuchó una conversación telefónica donde su hijo le contaba a su novio que en breve tendría que hablar con sus padres. Su respuesta: “Anoche escuché la conversación que tuviste hablando de tus planes para contarme que eres gay. Lo único que necesitas planear es traer el pan cuando salgas de clase. Nosotros estamos fuera, como tú ahora. He sabido que eres gay desde que tenías seis años y te he querido desde que naciste. PD: tu madre y yo pensamos que hacéis muy buena pareja”.
 9. Cuando los gatos tienen siete vidas gracias a alguien
Pequeños detalles que nos hacen confiar en el ser humano. Nada hay más bonito que un gesto como este.


 10. Alto al fuego
Es conocida por su popular nombre ‘Tregua de Navidad’ y consistió en un breve alto al fuego que ocurrió entre el Imperio Alemán y las tropas británicas durante la  Navidad de la Primera guerra mundial. El 24 de diciembre, las tropas alemanas decoraron sus trincheras y continuaron la celebración cantando villancicos. Las tropas británicas, desde el otro lado, respondieron siguiendo sus villancicos y cantándolos en inglés.

Ocho Cosas Que Definen La Relación De Las Mujeres Con El Vino

A las mujeres nos encanta el vino. Esa es una gran verdad. Nos encanta salir con las amigas y en vez de tomar una jarra de cerveza como habitualmente hacen los hombres, tomar una copa de vino, eso nos hace sentir elegantes. O al menos eso nos decimos cuando ya vamos por la cuarta o quinta… Pero es que, sin duda, no hay nada como volver a casa tras un largo día de trabajo, sentarte en el sofá y servirte una copa de vino mientras ves la tele o lees un buen libro.

No importa si es tinto, rosado o blanco. Nuestra pasión por el vino no conoce fronteras. Creemos que su consumo no tiene nada negativo, y entonces nos pasamos de copas. Y es al día siguiente cuando nos acordamos. LA RESACA. No hay nada peor que la resaca de vino… el dolor de cabeza no tiene límites.

Pero, sin duda, si hay algo que puede describir la relación de amor entre las mujeres y el vino, son las siguientes afirmaciones:

1. Con dos copas de vino nos sentimos achispadas
Por alguna razón, beber dos copas de vino nos hace sentir de la misma manera que si nos tomamos cuatro gin-tonics. Ya nos achispamos, nos ponemos contentas y nos entra la tontería. Y eso es así. Con dos copas de vino ya estamos “pedo”.

2. Nos hace hablar sin parar
Aunque no te apetezca hablar, lo haces… Otra cosa es que alguien entienda lo que dices, porque no hay otra bebida que te haga arrastrar más las palabras al hablar que el vino.

3. Parecemos mujeres con clase
Nadie juzga a una chica que bebe una copa de vino. La chica que está siendo juzgada es la que está tomando chupitos de tequila. Eso sí, el vino siempre en COPA, nunca en vaso, que no estamos txikiteando por Somera.

4. Tenemos grandes conversaciones
Porque a todos nos encanta filosofar cuando llevamos un par de copas encima. Te juntas con tus amigas y charláis, charláis y charláis. Parece que vayamos a arreglar el mundo.

5.Tiene los mismos beneficios que hacer ejercicio físico
A los múltiples beneficios del vino tinto, que desde hace ya varios años se ha considerado una de las bebidas más saludables que existen cuando se consume con moderación y constancia, viene ahora a sumarse el descubierto por Jason Dick y otros investigadores de la Universidad de Alberta, en Canadá. Estos científicos encontraron que uno de los componentes naturales de este derivado de la uva, el resveratrol, mejora las funciones cardíacas, musculares y óseas, además del desempeño físico, de la misma manera que “intensos entrenamientos de resistencia”, según palabras del propio Dyck.

Como si necesitáramos más excusas para no ir al gimnasio y beber vino…

6. Junto al chocolate, es el mejor sustitutivo de un novio
Porque, ¿para qué queremos un novio si tenemos vino? ¿Para qué queremos intimidad con otra persona cuando tenemos una bonita y grande botella llena de vino con la que intimar?

7. Nos excusa si adquirimos cosas estúpidas cuando vamos de compras
Porque quién no ha ido de compras después de comer con una amiga y beberse un par de botellas de vino (a una por cabeza me refiero) durante la velada y ha adquirido cosas como pinceles, pinturas al óleo, pinturas de cera… ¿Para qué? ¿Por qué?

La culpa fue del al-al-alcohol…

8. Nos consuela cuando estamos de mal humor
Esta afirmación no necesita explicación. El vino lo mejora todo.

¡Viva el vino!

martes, 3 de marzo de 2015

4 Lecciones Sobre La Vida Que Debemos Aprender De Christian Grey

En los tiempos en los que Pablo Iglesias intenta poner de moda el look desaliñado de coleta y aspecto desenfadado/obrero/ ecléctico, existe un caballero del siglo XXI que intenta imponer su estilo, y dominar las tendencias (y lo que no son las tendencias), y ese es Christian Grey.

Puede que hasta hace nada para muchos y muchas este señor fuese un extraño, un nombre más, un personaje de ficción con el que soñar, un donjuán millonario que dice ser un sometedor. Pero ha llegado el momento de ponerle cara y de convertir en real lo irreal, y cómo no, de aprender de este truhán, de este señor, y de este cordero con piel de lobo. Porque sí, porque hemos sido de ese grupo de privilegiados que ya ha disfrutado de ‘50 sombras de Grey’ (y de su banda sonora). He aquí algunas de las lecciones que hemos podido deducir del personaje del momento.

1. Las apariencias engañan
Esta es la primera lección que nos ha enseñado este caballero con traje de Armani y corbata (lo habéis adivinado) gris. Ese hombre de pasado oscuro y alma torturada no es más que alguien con falta de mimos y de cariño que se refugia en el sadomaso para intentar ser alguien que no es. Pero esto que nos puede parecer descabellado/basto es el deporte nacional, esto es lo que coloquialmente se conoce como: aparentar. Y es aquí donde radica el eje de todos los males, así que apunten: más natural y menos en almíbar.

 2. Ser rico
Ambición, amigos míos. Ya sea para entarle la tía/o de turno, o para conseguir ese trabajo de ensueño con dietas incluidas y un sueldo de más de tres cifras. Se trata de empezar poco a poco, como hormiguitas. No de ir a saco y meter mano, ni de llegar a la entrevista creyéndonos un ser todopoderoso único en nuestra especie. Comernos el mundo sí, pero con humildad, porque a todos aquellos cazadores de la noche: hay muchos peces en el mar; y a todos aquellos/as listos de turno: hay mucha oferta y muy preparada. Humildad, amigos mileniales.

 3. Adaptarte a las circunstancias
Este sabio consejo es otra de las grandes lecciones que se pueden aprender de este taquillazo. Una historia de amor llena de clichés: chico quiere a chica, chica se enamora de chico, chico luego se pilla… Y ya, que no queremos hacer spoilers. El caso es que si podemos sacar algo de las pelis románticas made in USA es que el final feliz llega cuando nos amoldamos a las circunstancias, cuando conocemos nuestras limitaciones e intentamos superarlas.

Grey es un adicto del control (y a otras cosas…), pero tío, o aprendes a irte de casa con la cama sin hacer (cosa que este maromo se puede permitir gracias a sus ingentes cantidades de dinero), o vamos mal. Menos control, más carpe diem, y a vivir que son dos días.

 4. Pon un ascensor en tu vida
Creo que todos hemos visto esta escena sin necesidad de ir al cine, y me parece un punto fundamental de la película y de la vida en general: poner un ascensor en tu vida, o lo que es lo mismo, un poco de picante. Estas cuatro paredes móviles están del todo infravaloradas, porque además de ser el mecanismo más valioso para subir tus cinco bolsas de compra de 3 kilos cada una, o el escenario perfecto para mantener conversaciones insulsas sin llegar a ninguna parte sobre el tiempo, es perfecto para un momento de calentón, ergo para un empotramiento rápido que nos haga subir la temperatura de todo el edificio y, como no, la nuestra propia. Así que ya sabéis el requisito indispensable a partir de ahora para buscar piso…

¿Qué Haríamos Los Hombres Si Pudiésemos Ser Tías Por Un Día?

Después de 4 gin-tonics bien cargaditos (sí gin-tonics, que no falte el postureo) y de una temporada a “two candles” (sí, a veces toca pasar una mala racha, es lo que tiene ser hombre), entre colegas nos preguntábamos qué haríamos si fuésemos tías por un día.

Con ciertas copas de más, todo se reduce a sexo, pero pasando la resaca y ahondando más en el tema llegué a la conclusión de la cantidad de cosas que cualquier hombre haría si le dejasen ser una tía por un día.

Levantarme, ver que todo el mundo me desea los buenos días y no contestar a nadie
Estar soltero es lo que tiene: si te interesa alguien, eres tú quien tiene que dar los buenos días. Pero siendo tía, la cosa cambia. Seguro que varios de tus pretendientes te desean unos fantásticos buenos días llenos de emoticonos en los que se cuela un corazón bandido. Sí, yo también los he enviado y han pasado de mi cara…

Mear sentado
7 de la mañana y no tengo que preocuparme de que mi miembro empalmado apunte a donde le dé la gana. Me siento, echo el chorrito, y listos. ¡Qué liberación!
Vestirme como un putón para que me miren
 Entrar en el metro y notar cómo los cuellos se rompen. Ni con tu mejor outfit, ese que te pones cada sábado, consigues ese efecto.

Subir un selfie mañanero y que tenga 54.637.339.383 likes y comentarios en segundos
 ¡Así da gusto hacerse fotos, joder! En cambio, lo subes tú y, a menos que seas Brad Pitt, el único comentario que te llega es uno imaginario que dice: FOREVER ALONE.
Entrar en el vestuario femenino del gym
Así, sí. Qué ejercicio ni qué pollas, mujeres desnudas por todos lados, eso sí que te saca una sonrisa y no la machacada que te ibas a pegar en la clase de spinning (sí, los hombres también hacemos spinning, ¿¡qué pasa!?).

Pegarme un bailoteo extremo sin hacer el ridículo
¡Oh sí, nena! !Lo tengo todo, papi!
Ver como te abren las puertas
 ¿Empujar las puertas con mis fabulosas manos con manicura francesa? Por favor, siempre habrá algún caballero para abrirlas.

Y ahora sí, sexo:

Experimentar la homosexualidad sin ningún tipo de problemas
 No, no vamos a liarnos con un tío, ¡lo que queremos es ser lesbianos!

T-O-C-A-R-M-E
 Lo que hacía que no tocabas una teta. ¡Qué gusto, por Dios!
Experimentar con la alcachofa de la ducha
 Nunca te habrías imaginado que ese chorrito de agua podía hacerte tan sumamente feliz, sobre todo en el modo a presión.

Masturbarme en clase sin que nadie se dé cuenta
 Morbazo máximo. Unas caricias por encima de los leggins y listos, sueño cumplido.

Tener el poder de echar un polvo con un simple tecleo de WhatsApp
¡Qué poder! En el hipotético, muy hipotético caso en el que quisieras follarte a un tío, bastan dos palabras para echar un polvo. Es la triste realidad, los hombres nunca diremos que no al sexo.

Aunque te gustaría poder hacer todas o casi todas las cosas de la lista, la triste realidad es que los hombres somos el sexo débil y que si queremos algo de las mujeres nos toca currárnoslo a nosotros.

Enamorada De Mis Amigas

A veces, a mi mente retorcida le da por meterse en la RAE para observar el significado “oficial” que alguien (no tengo claro exactamente qué hay que estudiar en esta vida para dedicarse a esto o si se somete a un tribunal divino) ha decidido ponerle a una palabra.

La RAE dice:

“enamorar”

 tr. Excitar en alguien la pasión del amor.
 tr. Decir amores (‖ requiebros).
 prnl. Prendarse de amor de alguien.
 prnl. Aficionarse a algo.
Y:

“enamorado, da”

(Del part. de enamorar).

adj. Que tiene amor. U. t. c. s.
adj. enamoradizo.
adj. Muy aficionado a algo. U. t. c. s.
f. desus. prostituta.
Wikipedia dice que:

“El enamoramiento es un estado emocional surcado por la alegría, en el cual una persona se siente intensamente atraída por otra, que le da la satisfacción de que alguien pueda comprender y compartir tantas cosas como trae consigo la vida. Desde el punto de vista bioquímico, se trata de un proceso que se inicia en la corteza cerebral, pasa al sistema endocrino y se transforma en respuestas fisiológicas y cambios químicos ocasionados en el hipotálamo mediante la segregación de dopamina”.

Y ahora, de alguna manera curiosa, tras leerlo parece el típico debate entre Religión y Ciencia. Desde luego, quien escribió lo de la RAE nunca ha estado enamorado. Yo, personalmente, si tuviera que elegir me quedo sin dudarlo un segundo con la Wikipedia (y que luego digan que no es la mejor fuente de información…).

Y es que, que alguien pueda “COMPRENDER y COMPARTIR tantas cosas como trae consigo la vida” es la más bonita (y menos cursi) explicación que se me ocurre cuando pido amor y, leerlo, solo hace que piense que estoy locamente enamorada de mis amigas. De todas, sí. De las que están contigo desde pequeña, y que tantos “trapos sucios” tuyos se saben. Esa que conoce a todas las demás (las de la uni, las del cole, a la vecina, las de baile, las del trabajo…), y que sabe que no eres ni pija, ni hipster, ni moderna ni todo lo contrario, y que siempre, siempre está para ti.

Con las que compartes a diario desde pequeña una pasión y te han visto caer tan bajo que no te ha quedado otra que levantarte. Una mirada es suficiente para “COMPRENDER y COMPARTIR” un estado de ánimo que solo ellas pueden cambiar.

De tu amiga compañera de piso que ya es familia y que come contigo en casa de tus padres los domingos con la resaca encima. Con la que más te ríes, más lloras, más discutes y más te hace sentir que no estás sola.

De las que conociste ya con 20 años y parece que lleves toda la vida con ellas. Tu tribu. Con las que comes en lugares con encanto, madrugas los domingos y tienes seguro mínimo 200 amigos en común en Facebook.

De todas, sí.

Porque al final, quienes te hacen la vida más bonita son ellas. Por lo general, las relaciones de pareja vienen y van, y hoy eres su persona más especial y mañana lo es otra tanto como lo eras tú.  Pero con ellas es distinto, piden menos y dan más y mejor. Eso se llama AMOR INCONDICIONAL, y yo diría que es incluso más auténtico que el enamoramiento.

7 Problemas Que Todo Extrovertido Entiende Y Que Las Personas Normales Sufrimos

Ellos que siempre sonríen, que fueron la inspiración para inventar la palabra extrovertido y hacen uso de ella con una autoridad aplastante. Por todos aquellos que vivieron en primera persona los sinsabores de una personalidad que lo único que pretende es abrirse paso en un mundo donde sentarse a tomar un café con un desconocido parece ser un acto arriesgado propio de un interno de un manicomio. Por ellos y por todos los que a veces tenemos que sufriros, aquí una sencilla forma de entenderlos.

1. No están ligando, solo amplían el círculo
Quien no se haya encontrado siempre en una tesitura parecida, miente. El extrovertido parece que siempre está ligando. Tanto es así que incluso si la otra persona es del mismo sexo llegarás a cuestionarte su identidad sexual. Son amistosos, amables y no se sabe por qué motivo extraño, siempre tienen una sospechosa sonrisa en los labios. Los amas pero también los odias, porque tienen respuesta ingeniosa para todo y cuando te juntas con ellos tienes la sensación de que eres la persona más insípida del mundo. Los extrovertidos son como tu perfume: da igual la cantidad que te pongas, siempre llegará alguien que te hará sombra porque el suyo huele más fuerte. Bienvenido al mundo de la simpleza de los bolis BIC. Ellos son como un Pilot y tú… pues eso.
2. Invaden tu espacio vital constantemente
Siempre están toqueteando. Quieren abrazarte todo el rato, todo el tiempo y a todas horas. Encuentran una excusa perfecta para lanzarse sobre ti y darte un abrazo, y tienen la manía de acercarse tanto al hablarte que tienes miedo de que en cualquier momento te planten un beso. Dan codacitos cuando hablan para buscar apoyo a modo complicidad y si gastan una broma que haya hecho gracia sabrán mantenerla hasta que resulte cansina del todo. No conocen los límites porque el límite son ellos en sí mismos.

 3. No pueden parar de comentar en las películas
El silencio es una costumbre que no entra en rutina diaria. No lo conocen porque no lo practican, hablan y hablan y no se cansan nunca. Todo lo comentan, todo lo gesticulan, todo tienen que hablarlo. Y si das con ellos es una peli de terror más vale que te prepares mentalmente y te vayas haciendo fuerte porque aunque la película sea una mierda ellos conseguirán meterte el miedo en el cuerpo. Te cogerán de la mano y te la estrujarán fuerte y de su boca solo saldrán interjecciones. No te preocupes si lo único que te apetece es meterles un calcetín en la boca, es un derecho que debería estar recogido en la Constitución.

 4. Si van a un festival, salen con 20 números distintos en su agenda
¿Pero de dónde cojones sacan esa facilidad para hacer amigos? Siempre están conociendo gente. Siempre a tope con la gestión de números nuevos en su agenda del móvil. Salen de cañas y pam, nuevos colegas por todos los lados. Que hay un gorrilla pidiendo pasta al terminar de aparcar, pues nada, colegas también. Que le presentas a tu mejor amigo, pues olvídate de tu mejor amigo porque él será su nueva alma gemela incondicional, eterna y la que más mola. Y tú te sentirás chiquitito y nimio porque serás la sombra de la sombra de la sombra que siempre le acompaña. Y no intentes hacerte el gracioso para molar más que él. Un extrovertido siempre mola más que tú, y si intentas ir de guay, se nota. Ve al rincón de pensar y cuando moles, vuelves.
 5. Es imposible andar con ellos por la calle
Al hilo de lo anterior. Andar con uno de ellos por la calle es pararse cada tres minutos para esperar a que se cuente la vida a modo resumen con cualquiera de los que se haya topado. Todos le conocen, a todos conoce. Son los reyes del mambo, la salsa picante, los señores del barrio. Se saben la vida de cualquiera  porque son imanes para ejecutar y procesar información y además te la cuentan con una naturalidad aplastante. Really?

6. Su vida es un gif constante
No sabemos qué clase de atracción rara y enfermiza tienen con los gifs pero los conocen todos y todo lo que puedan decir con una imagen será más potente que cualquier palabra. En su cajón de cosas importantes guardan todos memes de Julio Iglesias, vídeos de Frozen, emoticonos y textos que desatan la abominable fuerza de las risas. Y aunque tú intentes igualarte a ellos para hacerte el chulo en plan “vas a flipar con lo tengo”, ellos que son unos modernos ya lo habrán visto antes. Lo sentimos, a la próxima será.

 7. El discurso del extrovertido se basa en una máxima
El optimismo, la vida feliz, la sonrisa a modo Pantoja que se les tatúa en la cara, y un “dientes, dientes, que es lo que les jode” que practican 24/365. Si las cosas van mal, no te preocupes, el extrovertido te cura. Que te sientes raro, llama a un extrovertido. Que no sabes cómo entrarle a la persona que te hace tilín, el extrovertido te iluminará. Son amantes de los viernes, usan las cervezas como remedio a todo. Además tienen una habilidad especial para encontrar la frase célebre que todo lo cura y ser la enciclopedia de las decisiones certeras basadas en la alegría de la huerta y el Carpe Diem. Vamos, que son tan jodidamente perfectos que los miran y…
Y aún así, a pesar de todo, quien tiene un extrovertido tiene un tesoro. Porque aunque nos jodan las películas y nos roben a nuestros amigos, los extrovertidos nos salvan y son todo un icono para sobreponerse a la tristeza en tiempos de mierda. Acércate a uno, quédate cerquita y ellos te ofrecerán un máster con distintas técnicas para empezar a vivir. Quiéreles y te darán lo mejor, aunque sean codacitos cansinos y conversaciones hasta las tantas porque no se callan ni debajo del agua. Por vosotros y para siempre. Brindemos.