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jueves, 1 de octubre de 2015

Este Es El Mejor Momento De Tu Vida

Siempre estamos mirando hacia alguna fecha: cuando nos quitemos ese examen, cuando por fin nos suban el sueldo, cuando encontremos pareja, cuando lleguen otra vez las vacaciones… Si es lunes, nos impacientamos para que sea viernes, y si es viernes y estamos volviendo a casa en autobús, esperamos al bus con inquietud. Nos perdemos la vida por el afán de vivirla intensamente, cuando la única forma de poder disfrutarla al máximo es empezar a estar ya inmersos en ella, salir a la cancha, conectar con el momento presente al cien por cien.

“La vida es aquello que te sucede mientras estás distraído haciendo otros planes”. John Lennon

¿Por qué no empezar a valorar todo antes de perderlo? Muchas veces cometemos el error de pensar que la vida es como un depósito de felicidad, que si no la gastas te quedará para más tarde, pero en realidad no es así. Cada día la vida nos pone 24 horas en el bolsillo y al final del día las perdemos, las hayamos aprovechado o no. Cada persona con la que estamos, cada comida, cada paseo, cada día… Tenemos muchas experiencias maravillosas a nuestro alrededor que a veces ni vemos porque estamos cansados, distraídos, preocupados o inquietos. No tiene sentido que mientras estamos con la pareja nos pongamos a chatear con un amigo, pero después quedemos con el amigo y estemos hablando por Whatsapp con la pareja.

No nos damos cuenta de lo rápido que pasa la vida hasta que ya ha sucedido. Primero llegan los 20, y se acabó el instituto. Luego acaban los 20 y empiezas a darte cuenta de que tener veinte no era para siempre… ¿No merece más la pena aprenderlo antes y así aprovecharla bien? Podemos aprender de los errores de otros, como las personas mayores que cuando ven cerca su muerte se dan cuenta de que hicieron mal en no aprovecharla más.

Una enfermera que había trabajado durante años en cuidados paliativos, cuidando a personas en fase terminal, identificó cinco cosas que las personas lamentaban de su vida. Normalmente no era algo de lo que se arrepentían de haber hecho, sino lo que les daba pena no haber hecho. De lo que más se arrepentían las personas era de no haber perseguido sus sueños y haber vivido según lo que los demás esperaban de ellos. También se lamentaban de haber trabajado demasiado duro, de no haber expresado sus sentimientos, de no haber sido felices y muchos se arrepentían de haber perdido el contacto con sus amigos.

“Muchas personas antes de morir se arrepentían de haber perdido el contacto con sus amigos”.

Entre preocupaciones del futuro y recuerdos que nos anclan al pasado, muchas veces cerramos los ojos a la vida que tenemos delante de nosotros, una vida que no durará para siempre. Tenemos amigos a los que ver, sentimientos que expresar, proyectos profesionales que hacer, lugares maravillosos a los que viajar… Pero sobre todo tenemos delante el día de hoy, que acabará esta noche, y de ti depende si habrá sido una cruz más que tachar en un gran calendario de días perdidos, o si será un día memorable, uno de esos que merece la pena por sí mismo.

“Creamos lo que creemos”.

Muchas veces olvidamos el poder de la actitud, pero si nos paramos a pensar, en realidad cuando nos despertamos pensando que realmente hoy es el mejor día de nuestra vida, se convierte en un gran día. Somos más simpáticos con el portero, sonreímos en el metro, hacemos un chiste en el trabajo, disfrutamos más de ese café con una amiga, escribimos a alguien un mensaje cariñoso… En definitiva, solamente por creer que será un gran día enviamos señales al mundo para que se entere, y es más probable que nos devuelva como respuesta esa misma felicidad que nosotros ya estamos sintiendo.

Solo existe el presente en realidad, solo existe el aquí y el ahora, porque lo demás solo está en nuestra mente, es una simple idea, por mucho que nos quedemos pensando en ella durante horas. Ni mañana, ni el viernes, ni las próximas vacaciones… ¡Hoy, aquí y ahora! Este es exactamente el mejor momento de tu vida, porque es el único en el que realmente puedes hacer algo.

Hombres Con Complejo De Príncipe Azul Pero Que No Llegan Ni A Pitufo

¿Para qué engañarnos? Una de las cosas que más excitación nos provoca es conocer a alguien nuevo. Sobre todo cuando entre ese alguien nuevo y tú existe esa chispa, química o atracción sexual que hace que cada vez que os miráis a los ojos deseéis arrancaros la ropa.

Y, cuando además de esa química, parece que hay conexión (cosas en común, visiones de la vida y expectativas similares), ya todo parece perfecto. Cualquiera diría que has encontrado a un tío por el que estarías dispuesta a dejar la soltería, pero claro, todo está ocurriendo demasiado deprisa, por lo que no puedes evitar estar recelosa.

Y haces bien, pues no sería la primera vez que te encuentras con uno de esos listos de turno que se las dan de galán pero que, con el tiempo, pasan a convertirse en un claro NEXT.

Y es que tengas la edad que tengas, y sea cual sea el tipo de tíos que te mole, el “vendemotos” siempre está ahí. Hombres que van de príncipe azul y no llegan ni a pitufo.

1. Suelen ser guapos e interesantes
Sí, aunque esto no se dé siempre, por lo general suelen poseer estas dos jodidas cualidades que hace que nos sintamos más atraídas hacia ellos. A veces no es que sea una belleza arrebatadora, sino más bien un ligero atractivo, que en combinación con el resto de sus cualidades de “vendemotos” hacen que se sientan como auténticos fuckers, y que nosotras perdamos la cabeza. Y son seres interesantes normalmente, ya sea por su profesión, por sus hobbies o por su maestría de empotramiento.

2. Tienen tanta labia como un psicoanalista argentino
Estos pitufillos tienen el don de saber embaucar mejor que nadie. Y para ello utilizan un tono meloso y asienten ante todas las cosas que haces, que dices que quieres hacer, que te gustan o que odias. Ellos asienten y niegan, la cuestión es darte la razón siempre, aunque en realidad, ni siquiera te están escuchando. Y son soñadores, te propondrán mil y un planes futuros. Y los sueños, sueños son.

3. Siempre tienen la pregunta y la respuesta perfecta
Por eso son tíos que siempre le caerían bien a tu madre, pero a los que tu padre desearía echar de casa a escopetazos. Siempre tienen una sonrisa en la cara y sus respuestas o preguntas hacen que te sientas como en una jodida película de Hollywood: “Qué guapo estás hoy”, “Tú me haces guapo”, etc.

4. Su verdadera intención es echarte un polvo y luego pasar de ti
Aunque jamás te lo dirán así de claro, sus intenciones más que cuestionables pueden entreverse en frases como: “Vamos a tomar una copa”, en vez de un café, “Vamos a tomar algo en mi casa esta noche”, pero rehúsan acompañarte hasta la academia de inglés… Es decir, que sus planes se reducen a cuando se pone el sol y las pasiones son más susceptibles de ser desatadas.

5. Cuando no te joden emocionalmente, te lo pasas bien con ellos
Pero normalmente no es el caso, ya que estos gañanes suelen jugar a dos, tres, o a todas las bandas que su inteligencia y capacidad logística les permitan.

Así que, por lo que más quieras, una vez que hayas reconocido una de estas señales en el chico con el que has salido tres veces pero que te está empezando a gustar, ¡¡¡HUYE!!!

A no ser que te vaya el drama. Si es así, quédate, que si te mola el riesgo, con ellos tu estabilidad emocional parecerá que esté subida en una montaña rusa día sí y día también.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

24h En La Mente De Una Mujer Un Domingo Cualquiera

Qué coñazo. De verdad, qué absoluto y tremendo aburrimiento. Nadie cuelga nada interesante: bajo y bajo con el ratón por las “últimas noticias” pero siempre acabo llegando a los contenidos de ayer, lo que ya he visto y donde ya he puesto un like a todo lo que no llega a delatarme –pero casi– como persona sin vida social. Qué asco de redes sociales.
¡Qué hago, qué hago! Me aburro tanto que quisiera tener un perro. Saldría a pasearlo y mi vida cobraría sentido. Cojo el móvil y abro WhatsApp, reviso varias conversaciones por si su sistema operativo ha fallado como causa de que no me haya llegado nada en los últimos veinte minutos. Pues no. Repaso mis contactos, tengo cafés pendientes con varias personas. ¿A ver? No, no, no, no, mmmm… no, no, no,.¡Ha! estás flipando, tú tampoco… bah, el mundo es una mierda.

Vale, esto ya es ridículo, qué soy, ¿un jubilado en un barrio sin obras? ¿una maruja con la tele estropeada? ¿un friki sin Internet? Qué triste, la broma es que sí tengo Internet. Salgo al balcón y me fumo un cigarro, por lo menos tendré algo que hacer durante seis o siete minutos. Mal día no hace, y las terrazas que veo desde aquí están a reventar. ¿Salgo a pasear? ¿bajo al bar? Soy una mujer moderna y abierta, me gusta conocer gente nueva. Si es que quedándome en casa estoy dejando marchar al potencial amor de mi vida, que escribirá también solo en su Moleskine algo muy profundo.

A malas tengo una cámara réflex en la que me gasté un dinero que prefiero no recordar y que no ve la luz desde aquella barbacoa hace año y medio en que mostramos al mundo vía Internet lo mucho que molábamos. Pero ahora sería buena idea bajar a hacer un reportaje sobre la demografía y costumbrismo terracero de mi barrio. Qué vergüenza, no, mejor no. Igual hasta me pega alguien por hacerle una foto sin permiso. Mejor me quedo en casa. Todos merecemos un día pijamero preparando ensaladas tropicales, ojeando revistas de decoración, haciendo manualidades Do It Yourself, bebiendo té y pintándonos las uñas. ¿No? Carrie Bradshaw trabajaba desde casa, ¿cómo mantenía la línea?

Ah, igual si hago algo de deporte… hay vídeos a raudales en YouTube, quizás me inspiro con los que hacía Jane Fonda en los 80, enfundada en esos trajes de colores flúor que envasaban su no-grasa al vacío. Pero acabo de fumar, no duraré ni dos minutos de workout. Además, no lo haré porque no tengo una Wii Fit, pero si la tuviese lo haría seguro. Oye, ¿y una bicicleta estática? Si tuviera una podría hacerlo todo a la vez: acabar libros inacabados mientras sudo los gintonics en que me dejo mi sueldo de becaria a la vez que quemo mis yogures Activia. Y ya puestos podría dejar de comprarlos al 0% de materia grasa para pasar a los que llevan trozos.

Wow, eso sería genial. ¡Muerte a lo light! ¡Muerte al marketing! Somos todas víctimas de esos anuncios de la tele con alguna especie de Photoshop audiovisual. ¡Viva las curvas y viva las mujeres! Tengo una amiga con tanta curva como vida amorosa. ¡Quiero ser como ella! Voy a hacerme un bocata, porque los cánones de belleza que de verdad rigen el mundo son los de la salud. Me convenzo de que tengo hambre y de que los nutricionistas dicen que hay que comer cada tres horas. Han pasado dos desde el desayuno, pero bueno, hay que escuchar al estómago. Va, un bocata de esos creativos súper sanísimos con espinacas, nueces, quinoa, miel, kumatos y un pan hecho con un cereal que adelgaza más que engorda.

Y qué coño, le pondré jamón serrano en vez de ese pavo que sabe a folio reciclado. Uy, un momento, esa grasita blanca que amenaza con instalarse en mi tripa quizás no sea necesaria. Mejor la quito, que el colesterol es muy malo. Y en nada he de enfundarme el primer bikini del año. Mierda.

Para Las Mujeres Cuyas Vidas No Son Cuentos De Amor

Hay mujeres cuyas vidas distan mucho de parecerse a una novela romántica, que hace tiempo que dejaron de soñar con príncipes azules y finales felices, o que directamente jamás lo hicieron. Mujeres que no planearon sus bodas desde niñas esperando que ese día se convirtiera en el momento culmen de sus existencias.

Porque hay chicas que escucharon a sus padres cuando las impulsaban a no tener que depender de nadie jamás. Que crecieron midiendo el éxito a partir de lo que conseguían por ellas mismas, que trabajaron duro para lograr sus metas y que jamás se rindieron a lo largo del camino hasta llegar a convertirse en las personas que querían ser, en vez de aguardar a ser  rescatadas de la “tragedia” de sus mundanas existencias.

Hay mujeres que esperaban que su vida fuera una novela de aventuras en la que incluir escenas de porno, en lugar de una comedia romántica llena de flores y canciones. Mujeres que jamás ansiaron ser salvadas, ni convertirse tan solo en el reflejo de lo que tenían que ofrecer a alguien. Mujeres que tenían reservados planes más importantes para el personaje principal de la historia.

Porque hay chicas que siempre quisieron más. Más independencia, más conocimiento, más oportunidades de las que se suponía debían alcanzar. Mujeres a las que les dijeron que se comportaran como señoritas bien educadas, pero que eligieron seguir su voz interior y actuar movidas por la pasión, que fueron enseñadas a sentarse y a guardar silencio pero que en lugar de ello eligieron levantarse y luchar. Mujeres a las que jamás les preocuparon los cuentos de hadas ni las películas de Disney; que rechazaron el guion que se les había dado y pasaron a escribir su propio argumento.

Niñas que crecieron con las manos sucias y las rodillas peladas, que jugaban al basket en vez de bailar ballet y que no tenían miedo de recibir un balonazo, que querían experimentar y conocer el mundo antes que nada, sin intenciones ocultas o ambiciones de parecerle deseable a alguien. Mujeres que trataron sus cuerpos y sus mentes como herramientas para experimentar, aprender y crecer en vez de reducirlos a meros instrumentos de seducción y atracción. Mujeres que prefirieron dejarse seducir por las intrigas y complicaciones del mundo que les rodeaba, que prefirieron coger una mochila y salir a explorarlo como hacían las heroínas de sus novelas de la infancia en vez de esperar a que alguien llegara para enseñárselo.

Mujeres que están solas. Que han tenido que enfrentarse a una vida que no estaba centrada en el amor, que han visto como todos sus amigos iban sentando cabeza, como antiguas parejas pasaban página y continuaban con sus vidas sin ellas porque sus metas no se alineaban con los planes de los demás. Mujeres que se han enfrentado a ser juzgadas con cabeza y raciocinio, siendo conscientes del tipo de vida que habían elegido, que su éxito y su felicidad son algo que tan solo ellas pueden definir sin necesidad de nadie más, y que han defendido esta elección porque siempre han sabido el tipo de vida que querían y no tenían ningún miedo a vivirla plenamente.

Porque somos la generación milenial y debemos mostrarle al mundo que los estereotipos han sido eliminados. Porque las mujeres, hace mucho que dejamos de ser seres frágiles y delicados, seres a los que había que proteger constantemente; hoy somos fuertes y más independientes que nunca.

Hoy, en la historia de nuestras vidas, las mujeres somos las que sujetamos el boli y solo acabará cuando hayamos visto todo lo que queremos ver, aprendido todo lo que queremos saber y alcanzado todas las metas que nos hemos ido proponiendo a lo largo de los años.

No es que estas mujeres no aprecien el romance, pero, ¿quien dice que estar solo no es el ser felices para siempre que muchos buscan en otra persona? Es solo. Solamente eso.

Carta Abierta A Todas Las Personas Que Se Han Sentido Engañadas

Si desde que empezamos a interesarnos por el amor aprendiéramos que este es una lotería, la vida sería más fácil. Más fácil porque entenderíamos que se trata de una apuesta, y como tal, a veces se puede ganar y otras se puede perder.

Diariamente, en el mundo se derraman millones de lágrimas, y rara vez son de felicidad. Le confiamos nuestros sentimientos, nuestro tiempo y compromiso a cosas y personas que no funcionan. Las cosas se pueden cambiar fácilmente, y más cuando son simples objetos, pero no pasa lo mismo con las personas. Porque cuando quieres a alguien cerca –esté en tus planes o no–, empiezas a crear dependencia para ciertas cosas; se delegan detalles, funciones y se comparte parte de nuestra vida para formar un equipo de dos que termina siendo uno solo, aunque se llame “nosotros”.

Pero, ¿qué pasa cuando viene la decepción? Esa bala directa al corazón de cualquier ser enamorado, que acaba con todo lo construido durante años en tan solo un impacto. Vemos derrumbarse todo aquello a lo que le dedicamos lo mejor de nosotros, a lo que apostamos; y entre la rabia, la tristeza y la desesperación nos victimizamos. El odio carcome nuestra razón, la tristeza nuestro autocontrol; nos convertimos en unos auténticos terroristas emocionales que generalizan en absurdos como “todas son iguales” o “todos son unos perros”.

¿Qué pasó? ¿Cuál fue el problema? Cuando somos víctimas nos concentramos tan encarecidamente en el culpable que se nos olvida que tenemos que encontrar una solución. Y la solución no es el odio ni el rencor, que solo extienden el sufrimiento y van mermando nuestra capacidad para superar la decepción, y así es imposible ser ganador.

Porque si el amor es una lotería y lo entendemos desde el inicio, no hay razón para caer en el llanto cada vez que las cosas no salen como esperábamos. Porque aquel que sabe apostar y al ganar o perder vuelve a comenzar como si nada, nadie podrá dominarlo nunca jamás como a un esclavo. Porque quien se pasa la vida mirándose al espejo con cara de víctima, para luego convertirlo en odio y rencor del día a día, será siempre ese perdedor deprimido al que le va mal toda la vida.

Jugaste a la lotería del amor y te fallaron, apostaste a un número malo, ¿acaso van a ser estos simples desaciertos los que te tumben la energía de haber sido y seguir siendo un player que va con todo en cada paso? Sigue jugando, sigue apostando, porque en la vida no se gana como algunos pretenden: desde un rincón gritando, llorando y pataleando.

El mundo es de los players, de los que apuestan, con todas las cartas, porque puede que en varias partidas lo pierdan todo, pero cuando llegue el día de la victoria (y al final siempre llega), lo ganarán todo. Y eso, eso sí es la felicidad al completo.

29 Razones Por Las Que 29 Es La Edad Más Rara De Tu Vida

Porque los 29 es como ese punto intermedio en el que sí, pero no. En el que parece que no, pero ya sí. Entre el puede ser y el todavía te queda. Una época de cambio y aprendizaje, de metamorfosis y rarezas. Una época donde todo apunta a que envejeces, -oh sí, lo haces, y mucho- pero tu cuerpo te pide en mil idiomas distintos que por favor no cedas al mundo de los mayores. Pero este momento ha llegado, y aunque te aferres fuerte a la vida para no desvincularte de la época teen-hard de los veinti, los 10.585 días que llevas a las espaldas empiezan a pesarte. Y ahí te das cuenta: todo está siendo demasiado raro. 

1. Las 23:00 te parece la hora más saludable para acostarte.

2. Porque así al día siguiente te levantas prontito y ‘haces cosas’. ¿Pero por qué te engañas?
3. Empiezas a decirle a la gente joven que disfrute de su juventud, como si fueras muy, muy viejo.

4. Y a mencionar en conversaciones frases como ‘cuando yo era joven…’

5. De hecho, si lo piensas, han pasado 23 años desde tu Primera Comunión. Y lo peor de todo es que la recuerdas perfectamente.

6. Porque desde que cumpliste los 26 ya no puedes disfrutar de todas las ventajas del carnet jovén. Y sufres en silencio.

7. De repente descubres que te gusta el té y el buen café.

8. Y en los afterwork pides vino blanco porque es el elixir de la vida, y tú de eso sabes mucho.

9. Te da mucha emoción cuando un amigo te dice que si os vais a Ikea. 

10. Vives permanentemente en dos estados emocionales: el de soy ‘un jodido viejo’ y el de ‘¡pero si estoy joven!

11. A pesar de que tus noches de juerga se han reducido hasta las 2 de la mañana.

12. Súmale que tienes crisis existenciales tres días a la semana.

13. Porque todos a tu alrededor se están casando, y tú, tú… mírate.

14. Porque si haces el cálculo de conocer ahora a alguien: súmale 3 meses de inicio, más 2 años de afianzamiento de relación, más 1 de decidirse o no, uno de preparativos y… voilà: 4 años te quedan todavía para formar una familia. Hardcore, ¿eh?

15. Sientes que cada vez más te pareces a tus padres, aunque todavía no estés en el punto de hacerte la cama todos los días.

16. Y duele saber que ya no llegas a una portada de Forbes con el titular: “antes de sus 30 años logró lo que nadie nunca había conseguido antes”.

17. No tienes ninguna fe en los fines de semana porque nada pasa en ellos.

18. Salvo, eso sí, tu interés reciente por la vida saludable y salir a correr de vez en cuando.

19. Te sorprendes a ti mismo haciendo una lista de cosas que tienes que hacer antes de los 30.

20. Aun sabiendo que no cumplirás ni una porque en ella has incluido: “dar la vuelta al mundo”.

21. O sea, que no tienes ni puta idea de qué hacer con tu vida.

22. Vives con miedo de revisar tu cuenta bancaria.

23. Porque en realidad sabes que empieza a temblar a partir del día 15 de cada mes.

24. Lo que significa que en tus 29 años todavía no has aprendido algo tan básico como el concepto de AHORRAR.

25. Bailes así te parecen una auténtica vergüenza. 

26. Inviertes en una almohada de calidad para que tu cuello no sufra.

27. Y no entiendes por qué, pero has empezado a comprar cereales integrales para desayunar. 

28. Aunque ha dejado de importarte tanto el físico y ahora luces con orgullo tus protuberancias. 

29. Pero aun así, sabes que los 29 es esa edad donde aún eres joven para hacer de todo y no demasiado mayor para descubrir que aún tienes toda una vida por delante. 

“Así que, por favor: esto pasará. No tengas miedo y dirígete hacia la luz”.

sábado, 26 de septiembre de 2015

6 Tipos De Personas Tóxicas De Las Que Debes Alejarte En 2015



1. Aquellas personas que fingen que les importas pero solo buscan aprovecharse de ti
Todas las relaciones humanas son recíprocamente interesadas. Absolutamente todos utilizamos a todas las personas para conseguir algo a cambio. Nuestras relaciones se basan en los beneficios que podemos obtener de las personas de nuestro entorno. Sin embargo, en ocasiones nos topamos con personas que nos utilizan de una manera que solo nos perjudica, haciéndonos daño.

Todos tenemos amigos que en realidad podrían ser considerados más como pseudo-amigos, ya que siempre puedes contar con ellos para pegarte una buena juerga, pero cuando necesitas su ayuda de verdad, nunca están disponibles.

Estos individuos son de lo más tóxico, ya que te hacen confiar en una red de seguridad que en realidad no existe. Así que fuera con los parásitos que solo buscan aprovecharse de ti.

2. Las personas que no te permiten evolucionar y hacen que te estanques
Las personas estamos en constante evolución, nos movemos de un lugar a otro, cambiamos de trabajo, conocemos a personas interesantes, tenemos diferentes estímulos que hacen que inevitablemente cambiemos, que nuestras metas, perspectivas de futuro, nuestra manera de ser no sean siempre las mismas.

Y al evolucionar, lo que nosotros decidimos que queremos para nuestra vida no siempre tiene que coincidir con lo que nuestros amigos quieren para sus vidas, y para la nuestra propia.

La gente es egoísta por naturaleza y siempre busca su propio beneficio personal. El egocentrismo les lleva a querer conseguir la vida ideal que siempre han soñado y muchas veces acaban por arrastrarte a ti a ella, a una vida que tú no quieres.

Así que rodéate de gente que tenga los mismos objetivos que tú, rompe todas las relaciones que tengas que romper, pero no permitas que nadie te estanque por no estar en tu misma línea.

3. Las personas que te estresan
La vida es estresante por sí sola, sobre todo si vives en una gran ciudad y tienes un trabajo que muchas veces te exige ir a contrarreloj e invertir en él más tiempo del estipulado, o recomendado. No digo que el estrés sea siempre malo ya que, en ocasiones, un poco de estrés está bien para mantenerte activo.

Pero una persona que te estrese y te mantenga más activo de lo recomendado puede acabar siendo perjudicial para tu salud. Así que deshazte de ella.

4. Las personas que no te respetan y que no pueden evitar mentirte
Una persona respetuosa merece ser respetada a cambio. Es así como se supone que ha de funcionar el respeto. Sin embargo, muchas veces en nuestra vida permitimos que haya personas que no nos respetan como merecemos, que nos mienten y se aprovechan de la confianza que depositamos en ellas para tratarnos como si fuéramos idiotas.

Así que, para este 2015, deberías tener el suficiente respeto por ti mismo como para mandar a todos estos parásitos a tomar por culo y rodearte de gente en la que puedas confiar de verdad, porque mentiras y mentirosos hay en todas partes. Sin embargo, personas de verdad son mucho más difíciles de encontrar.

5. Las personas que siempre te acaban haciendo daño
Las personas a las que mantenemos en nuestra vida son las personas que nos importan. O al menos así debería ser. Sin embargo, algunas de estas personas no pueden evitar causarnos dolor. Y el hecho de que puedan lastimarnos no hace más que recordarnos lo importantes que son para nosotros y todo lo que significan en nuestra vida.

Los seres humanos no podemos evitar hacernos daño entre nosotros. Sin embargo, cuando alguien lo único que sabe hacer es causarte sufrimiento, por más que te duela, debes alejarlo de tu vida.

El dolor solo merece la pena cuando te sirve para enseñarte una lección. El sufrimiento gratuito es de gente estúpida. Corta por lo sano con todo aquel que solo sepa cómo lastimarte.

6. Las personas que no te aportan nada
Nuestro tiempo, como cualquier recurso, es limitado. Así que controla con quien lo compartes. Puedes hacer lo que quieras con él, con lo que tienes que tener cuidado es con quién lo haces. En cada momento de nuestra vida, estamos capacitados para mantener un cierto número de relaciones ya sea por falta de tiempo, recursos, ganas o energía que invertir.

Sin embargo, si todos estos recursos los estás invirtiendo en relaciones de amistad mediocres, acabarás creando una vida de medio pelo, rodeándote de gente que no te aporte nada. Así que lo mejor es que te distancies de todas ellas.

Deshazte de todos ellos como si de zapatos que te hacen heridas se tratasen.