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viernes, 25 de marzo de 2016

Para Los Que Creen Que Una Relación No Puede Sobrevivir A Una Infidelidad

Cuando te enteras de que te han puesto los cuernos el suelo bajo tus pies desaparece. Entras en estado de shock. Te sientes herido, humillado, hundido. Crees que toda tu relación ha sido una mentira y puedes llegar a pensar que en realidad nunca te han querido.

Es una situación dolorosa, donde las haya, y también extremadamente compleja, tanto por las razones por las que un miembro de la pareja ha sido infiel, como por las circunstancias que lo rodean, pero también por la decisión que hay que tomar cuando todo sale a la luz. Mucha gente tiene claro que jamás perdonaría una infidelidad y que la única solución es la ruptura, pero otras personas deciden seguir adelante a pesar de todo.

Se encuentran entonces ante un largo camino que puede llevarles a fortalecer su relación o a resbalar por un bucle de reproches y desconfianza que acabe dinamitándola de todas maneras. Para no llegar ahí es vital tener en cuenta ciertas cosas:

1. Se puede querer a más de una persona

El hecho de que nuestra pareja haya tenido una relación, ya sea física o emocional, con otra persona, no significa que no nos haya querido o que nos estuviese engañando cuando nos decía lo que sentía por nosotros. Porque el ser humano tiene una capacidad de amar infinita, por eso se puede querer al mismo tiempo a más de una pareja, a más de un hijo o a más de un amigo. Además, hay que tener en cuenta que las relaciones de pareja evolucionan y pasan por distintas fases.

2. El enamoramiento no es amor

La mejor descripción de la etapa del principio, del enamoramiento, es que estamos drogados por nuestras propias hormonas. Es una fase biológica en la que, de manera natural, tenemos más energía, menos hambre, más vitalidad y la tendencia a sacar lo mejor de nosotros mismos, pero también se produce una especie de ceguera hacia las partes negativas de la persona que tenemos delante.

Después de un tiempo, esta fase, por muy bonita que pueda parecer, afortunadamente para nuestra salud mental, se termina y deriva en lo que se llama el amor reposado, permitiéndonos centrar la atención en otras cosas importantes en la vida. Pero a partir de aquí es cuando hay que empezar a trabajar una relación. Hasta el momento todo había sido fácil y natural, pero llega el momento en el que se cae el velo hormonal y vemos a la persona tal y como es, con sus defectos y virtudes.


3. Ya no es lo mismo

Es extremadamente raro que se produzca una infidelidad durante el enamoramiento, porque ese cóctel de hormonas nos impide, además, fijarnos en otra gente. Pero, como decíamos, esta etapa llega a su fin y muchos lo confunden con la falta de amor y dicen: “es que ya no es lo mismo” o “creo que ya no estoy enamorado”, y tienen toda la razón del mundo, pero es absolutamente normal y necesario. Sin embargo, algunos se quedan enganchados a ese chute hormonal y cuando se acaba con una persona se van a buscarlo con otra. Si la pareja continúa, es entonces cuando puede que uno de ellos conozca a alguien que de nuevo le produzca esas sensaciones del principio y se de la infidelidad.

4. Decirlo o no decirlo

Aquí cada cual con su conciencia, con sus valores o con su forma de ser. Hay personas que pueden mantener dos relaciones paralelas sin inmutarse y otras que no pueden vivir con la culpa de haberse mandado un mensaje ambiguo con alguien. Además, todo dependerá del ‘tipo de contrato’ que hayamos establecido con nuestra pareja. Pero, cuando las cosas salen a la luz, especialmente cuando se trata de una relación exclusiva, que suele ser la más común, es muy probable que sea extremadamente doloroso para la otra persona y experimente pensamientos como los que describíamos al principio.


5. Y ahora qué

Se puede romper la relación y seguir cada uno con su vida o intentar superar el bache. El mayor problema es la desconfianza galopante que se habrá instalado entre las dos personas.

Inevitablemente se atravesará una época dura en la que se tendrá que convivir con esos sentimientos. Es necesario evitar, en la medida de lo posible, imaginar a la pareja con la otra persona con todo lujo de detalle porque no lleva a ninguna parte. Si se toma la decisión de perdonar, hay que hacer el esfuerzo de perdonar de verdad. Aparecerán muchos sentimientos de tristeza y de rabia, pero hay que encontrar la manera de expresarlos sin caer en los reproches.

No es una situación fácil de superar y es recomendable acudir a un profesional que les ayude a reenfocarla de manera constructiva y conseguir que su relación sea más fuerte. Más allá del dolor sigue siendo aquella persona por la que una vez perdimos el hambre y con la que ahora tenemos la oportunidad de crecer.

Un Estudio Explica Por Qué Las Mujeres Necesitan Dormir Más Que Los Hombres

Ya llegó ese momento tan esperado por todas, perezosas y amantes de nuestras sábanas de IKEA. Efectivamente, como llevábamos años sospechando, las mujeres necesitan dormir al menos 20 minutos más que los hombres. Un estudio del Centro de Estudios del Sueño en Leicestershire (Inglaterra) asegura que se da esta diferencia porque, claro, su cerebro es más complejo.

Según cuenta el profesor Jim Horne, director del Centro de Estudios del Sueño, las conexiones que establece el cerebro femenino son más complejas, por lo que necesita descansar más tiempo para realizarlas. “Las mujeres tienden a la multitarea: hacen muchas cosas al mismo tiempo y se adaptan fácilmente. Es por esto por lo que utilizan más el cerebro que los hombres”, cuenta Horne según el New York Post.

Además, también se ha resuelto que ese desgaste puede aumentar los niveles de angustia, hostilidad, ira y depresión. Vamos, que nos podemos volver unas psicokillers y pasarlo – o hacer a los demás pasarlo- muy mal.

¿Y nunca te has preguntado por qué tu madre es a la que le despierta el ruido minio de la nevera a las 3 de la mañana y tu padre sigue roncando cual hiena? Pues resulta que los investigadores de Leicestershire han descubierto que el sueño femenino se vuelve más ligero a medida que transcurre la noche y entramos en la fase REM. Esto las convierte en despertadores humanos al oír el mínimo sonido.

Así que ya podéis ir pulsando el botón para aplazar la alarma del móvil si queréis un día feliz, y dejaros de tanto All Bran. Hay que dormir más. Y no “cinco minutitos por favor”, no no. ¡Al menos deberán ser 20 minutazos! ¿Por qué? Pues por que lo dice la ciencia, señores.

Cómo Saber Influir A Los Demás Puede Ayudarte A Conseguir Más Amigos Y Éxito En La Vida

Si no quieres tener amigos no hace falta que sigas leyendo. Y menos si disfrutas lamentándote. Al resto quizá le interese conocer el secreto  (en realidad son varios, si no sería demasiado fácil) para tener más amigos y alcanzar el éxito en la vida. Pista: lo primero es rodearse de gente buena, en todos los aspectos.

Pero tampoco es que sea ningún misterio. Hay personas que se han dedicado a explicar estas cuestiones y algunas incluso lo han dejado todo por escrito. Ese es el caso del que nos estamos ocupando. Un libro que se escribió en el año 36. Sí, 1936. Existió la vida antes de que se popularizara el coaching.


Cómo ganar amigos e influir sobre las personas (escrito por Dale Carnegie en 1936 y revisado en 1981) es un manual de negocios que cuenta con más de 15 millones de ejemplares vendidos y que sigue vendiéndose a día de hoy. ¿Con quién se hacen los negocios? Con las personas. Así que ¿qué mejor forma de cerrar un buen trato que ser capaz de influir? Ni más ni menos, ese es el secreto del éxito. Puede sonar maquiavélico pero no lo es tanto. (Maquiavelo fue un pensador político del siglo XVI que se caracterizó por enseñar a conseguir lo que uno quería, a cualquier precio).

Aunque las cosas no son tan oscuras ni tan turbias. Manipular suena fatal, pero de por sí no es malo; malas son las intenciones. De lo que se trata es de dirigir. Y de dirigir bien. De conseguir que otras personas colaboren en nuestro proyecto. Que nos hagan las cosas más fáciles… Espera… ¿esa no es la definición de amigos? Bueno, no exactamente porque aquí estamos hablando de negocios.

Y es que eso es lo fundamental: saber hablar, saber hablarle a las personas. Parece una tontería. Pero si alguien ahora mismo dijera “te voy a demostrar lo equivocado que estás en la vida”, la primera reacción sería, efectivamente, estar en contra de todo lo que va a decir.



Por eso lo más importante es el modo. “¿Cómo?” es la pregunta: cómo hablarle a la gente, como conseguir captar su atención, cómo conseguir caer bien y cómo conseguir que quieran hacer lo que nos interesa. Este es otro aspecto fundamental a tener en cuenta. Porque influenciar no consiste en obligar. Ni hacer ceder a regañadientes. Influenciar es conseguir que las otras personas quieran ayudarnos por su propia voluntad a alcanzar el éxito.

“Si quieres recoger miel, no des puntapiés a la colmena” dice Carnegie en su libro. O en palabras de madre: “se gana más con una gota de miel que con una arroba de vinagre”. Es decir, que a lo bestia no vamos a conseguir comernos un colín. Hay que persuadir, convencer, ilusionar y hacer que deseen algo. En este caso, que deseen hacer lo que nosotros queramos.

Para ello, insiste Carnegie, tenemos que cambiar nuestra forma de pensar y nuestra forma de hacer las cosas. Conseguir causar una buena primera impresión, saber hacer una crítica o admitir los propios errores son algunas de las tareas que Cómo ganar amigos e influir sobre las personas propone dentro de sus páginas.

Y no sólo eso. Estos son los logros que el libro promete al lector antes de empezar:

Salir de una rutina mental, concebir nuevas ideas, adquirir nuevas visiones, descubrir nuevas ambiciones.
Hacer amigos rápida y fácilmente.
Aumentar su popularidad.
Lograr que los demás piensen como usted.
Aumentar su influencia, su prestigio, su habilidad de lograr que las tareas se realicen.
Proceder ante las quejas, evitar discusiones, preservar sus relaciones humanas afables y agradables.
Convertirse en un mejor orador, un conversador más jovial.
Despertar entusiasmo entre sus asociados
Desde luego, así sí que se consigue tener más amigos y éxito en la vida…

Consejos Imprescindibles Para No Cagarla Al Empezar Una Relación

Las relaciones son tan complicadas que solo merece la pena embarcarse en ellas si se hace con muchas ganas y mucha ilusión. Está claro que cada pareja es un mundo, pero hay unas bases mínimas que son imprescindibles, y sin ellas es mucho más probable fracasar en el intento.

No idealices demasiado al otro

Todos tus amigos saben lo especial que te parece, ya que no paras de repetirlo, pero ten en cuenta que en realidad lo más probable es que no sea tan especial, sino que tú estés especialmente fascinado por él o ella. Seguramente es una persona increíble, un hombre vértigo o una chica precipicio, lo que pasa es que en realidad todos somos especiales, pero cuando estamos enamorados somos mucho más positivos para poder ensalzar esas partes maravillosas de la otra persona, y sobre todo cuando acabamos de conocer a alguien.

Es bonito ver el lado bueno de todo, pero en realidad nos estaríamos engañando si nos enamoramos de alguien sin querer reconocer sus defectos. Ser positivos no significa negar los problemas, sino ser capaces de aceptarlos y disfrutar de la vida a pesar de ellos.

No renuncies a ser tú mism@

Es lógico que queramos gustar y seducir, pero deberíamos utilizar nuestras mejores cualidades para hacerlo, en vez de pretender ser alguien que en realidad no somos. Si te suele gustar reír y hacer cosas absurdas, ¿qué sentido tiene crear una pose de persona seria delante de él? Si te encanta el deporte, la política o las motos, ¿qué mejor que abrirte?

Si resulta que encajáis será genial, y habrá valido la pena mostrarte como como eres, y si ser tú mismo se convierte en un problema, mucho mejor haberte dado cuenta a tiempo. Ser tú mismo puede ser el filtro perfecto para saber si vale la pena seguir adelante en una relación, o necesitas parar el tema antes de que al estar enamorados sea mucho más difícil poner distancia.


Mejor no proyectar, cada historia es un mundo

Es normal que a veces mezclemos recuerdos y sentimientos. Si tuvimos una mala experiencia con una antigua relación, probablemente nuestros miedos más profundos tengan que ver con esos traumas acumulados en la mochila de nuestros recuerdos. Por eso, muchas veces comparamos la relación con la que tuvimos con un ex, o con unos amigos, o con nuestros padres.


Cada persona es un mundo, y cada relación es distinta, así que más vale no esperar ni dar por supuesto nada, ni negativo ni positivo. Una buena forma de comunicarse bien desde el principio es decir al otro lo que nos gusta y lo que no, y al mismo tiempo escuchar al otro de verdad, para conocerle por sus acciones y no por nuestros prejuicios.

domingo, 20 de marzo de 2016

La Chica Que Buscó A Su Príncipe Azul Pero No Encontró El Azul Que Le Gustaba

Érase una vez… Hace muchas ganas y poca paciencia, una princesa llena de adrenalina que vivía en un caos. Su vida sentimental estaba rodeada de relaciones insatisfactorias, condena de sus altas expectativas y de su insaciable imaginación. Contentábase con relaciones efímeras, incompletas, banales y apresuradas por miedo al doloroso silencio de la soledad. Sin embargo, ella se sentía especial. Tan personalmente diferente; exclusiva, peculiar y única que sufría en su interior el irrefrenable deseo de que toda la magia que habitaba en su interior, saliera en busca del príncipe encantador y apuesto que la merecía.

fairytale

Era tan voraz su apetito que no había príncipe que la contentase, ni labios que la besaran a la altura de su exquisito y refinado paladar. Quería saborear escalofríos confitados en miel. Ansiaba desayunar susurros de cielo rebozados en harina del país de nunca jamás, tempura de carcajadas al limón y simpatía con guarnición de fantasía. Imaginaba un príncipe que tuviera el poder de cocinar un amor salteado en sinceridad, éxito de la pasión con intimidad caramelizada y una reducción de rayos de sol cubiertos por dulce chocolate de encantos. Suspiraba por unas tostas de felicidad cubiertas de humor espolvoreado, taquitos de celos garrapiñados y bolitas de cariño maceradas en paciencia; y de postre helado de sabor a confianza con barquillo de estabilidad, gracias.

princesa prometida código nuevo

Andaba a la caza de un príncipe color azul

Un azul quiéreme mucho, azul comamos perdices, azul vivamos felices. Un tres en uno dificilísimo de encontrar, pero no imposible. Buscando entre las etiquetas de autenticidad a un príncipe que no destiña con los lavados, que no encoja ante las adversidades de la vida y que no se rompa por la rutina de la relación; encontraba aspirantes a medio hacer que ni de noche ni de día, ni misterio, ni acción, ni planos contrapicados que amparen la emoción del momento.

bella durmiente

Y es que no basta con que el príncipe sea azul

Azul es azul. Y a las princesas nos gusta la variedad en las gamas cromáticas. El azul se inventó para que los príncipes se diferencien entre ellos a través de azul encantador, azul viajero que se atreve con todo, azul artista de la pista, azul eres el jodido reto de mi vida.

 Y así en sus infinitas posibilidades las princesas podríamos aspirar a vivir el cuento que habíamos soñado sin tener que conformarnos con la mediocridad de las historias des-encantadoras protagonizadas por príncipes de azules corrientes, comunes, habituales, ordinarios, vulgares y archiconocidos a los que estamos ultra acostumbradas y que cualquiera puede pintar de nuevo si, tras un tiempo de desgaste, sufren un poco de decoloración; porque se venden en cualquier tienda de barrio.

princesa sí quiero 

Esto es un llamamiento para príncipes azules sin azul definido

¿Estáis dispuestos a bañaros en Pantone azul palomitas de maíz y cine un viernes noche? ¿En Pantone azul picnic en el parque y siesta con mantita abrazados? ¿En azul cógeme de la mano que vienen curvas? Porque las princesas han venido a vivir una vida que tenga lugar en un cuento, que tenga algo de polvos mágicos. Añoramos a ese príncipe azul del azul que abre la puerta del coche, ese príncipe azul que dice ‘buenos días princesa, ya tienes el mundo a tus pies’. Y sabemos que está ahí, escondido en ese blindado corazoncito que os empeñáis (príncipes de muy muy lejano) en ocultar tras esa coraza de azul no necesito amor, azul solo estoy mejor y azul no quiero complicarme la vida.

Atención, Peligro. ¿Está Volviendo La Moda Choni?

Hay dos grandes dudas que pueden crear un quebradero de cabeza al español medio: Por qué algunos pistachos te vienen cerrados y por qué vuelven cosas de los 2000 de las que aprendimos a librarnos. O la moda choni vuelve a ser trendy (dos conceptos que no sabíamos que podían ir juntos en la misma frase) o en realidad nunca se fue.

¿En qué momento dejamos de poner el grito en el cielo viendo nuestras pintas en fotos de nuestra adolescencia para pasar a volver a convertirnos en esas personas?

No solo se están recuperando las reliquias de ayer, sino que ahora está de moda pagar un dineral por ellas cuando hace unos años las metimos en bolsas de basura pensando: “¿Pero cómo podía llevar yo esto? FUERA DE MI VISTA”.

Empezamos por los clásicos de color negro pero empezó a comprobarse que en el patio del colegio era una competición cuántos tenías y de cuántos colores. Luego aparecía tu amiga con la versión en pulsera y la imitabas. Y cuando llegaba tu compañera de clase con el formato anillo, ahí ya llegaba el toque de atención y descubrimos que con el collar bastaba. Ese que te comprabas por dos duros en el quiosco del barrio y que ahora venden en tiendas carísimas como si fuera lo más.


Los pantalones campana

Quisimos volver a la moda hippie durante un tiempo y empezó de manera discreta. Luego llegó el extremo y empezó a verse a gente embutida en un pantalón con pata de elefante y más que parecerse a un setentero en un concierto de Woodstock era como ver a un reloj de arena andante.

Ahora están volviendo, de momento, de manera ocasional pero está comprobado que las modas se nos van de las manos.


Los chicos con más escote que su novia

Cuando se es un cantautor de pueblo con mar, que ha llegado a la capital a probar suerte en el mundo de la música y plasma en su estilo su pasado hortera y surfero, entendemos que la morriña le tira, aunque no estemos de acuerdo. Pero en general, nos da igual que se lo hayan visto a algún famoso y que tengan unos pectorales como para poder cortar tomates encima. Un tío no debería llevar más escote que una tía. NO, NO, NO.

El chándal

Odiábamos los días que teníamos Eduación Física en clase por tener que llevar chándal y ahora nos encanta el modelito. Los entrenadores de fútbol empezaron a usar traje en lugar de esa ropa deportiva y ahora somos el resto los que lo usamos para ir a todas partes con la excusa del casual look. Nuestras madres, que ya iban con el chándal a la compra, ahora alucinan, claro. Y encima, ahora se lleva con tacones. ¿Estamos locos?

Los aros

Empezó de manera sencilla, pequeños y de plata. Ahora se llevan en tamaño hula hoop y no sabes muy bien si es para la oreja o para la cadera.

Lo que afortunadamente no ha vuelto

Los zapatos de tacón blancos

Y que de verdad, no vuelvan por favor.

‘Santa Justa Klan’

Algo escrito con K cuando debería ir con C no debería volver NUNCA.


La falda por encima del pantalón.

Me Encontré Con Tu Recuerdo, Pero No Dolió

Hay cosas que uno cree que no va a superar nunca, espinas que uno está seguro de que dolerán siempre, que de un modo u otro siempre van a estar ahí. Para algunos es el primer amor, o mejor dicho, el primer desamor. Para otros es una locura veraniega que nació y murió en una playa mediterránea a mediados de agosto de aquel año. Son heridas que sangran. Heridas que tardan en cicatrizar, que uno siente que lo cambian de un modo en el que nada antes lo hizo, en el que probablemente nada lo hará.


Con algunas historias uno siente que dejó de ser él mismo para precisamente ser más él mismo que nunca. Y de eso, claro, cuesta salir. Porque muchas de esas montañas rusas, de esos momentos de felicidad terrenal máxima, se acaban. Y uno sufre. Sufre, si tiene suerte, porque cuesta aceptar que hay factores –la distancia, el futuro, la rutina…– más grandes que uno. Y si no la tiene, porque el engaño, la traición o el desdén son demasiado punzantes.

El caso es que no es difícil sentirse encerrado, viviendo en bucle de desánimo y apatía retroalimentado por el anhelo y el recuerdo. Porque podía haber sido de otra manera, porque no va a haber nada igual. Tus amigos te dicen que saldrás de eso, que el tiempo lo curará. Tú acabas asintiendo, pobres, pero en el fondo sabes que no. Sabes que él te cambió, que ella te llevó a un lugar del que nunca querrías haber regresado. Y sin embargo estás ahí, solo, sin aliento, sin presente, hundido.

Pero a veces, algo pasa. A veces, después de meses, quizá años, sintiéndose colgados de la misma rama, adictos a los mismos recuerdos, de repente algo cambia. Y no sabemos cuándo ni cómo ni por qué. No es un proceso consciente, pero a veces, después de un tiempo, el recuerdo comienza a ser más borroso y cuando un sábado de abril haces limpieza en el armario para sacar la ropa de verano, de repente aparece aquella foto en la playa, aquel libro dedicado, esa camiseta que le sentaba tan bien y que aún no recuerdas cómo pudo terminar en el fondo de tu armario.


Al principio temes que todo vuelva a empezar. ¿Por qué ahora, justo ahora, que parecía que estabas bien? ¿Por qué? Temes comenzar a deslizarte por esa pendiente en la que tantas veces has caído. Como cuando la etiquetaron en la foto de Facebook, como cuando te felicitó por tu cumpleaños pese a haberle pedido mil veces que jamás lo hiciera.

Tienes miedo de volver a estar ahí, solo, débil. Pero, de repente, no estás. No, no estás. De repente te ves a ti y a él, a ella, como parte de una historia intensa, bonita y… lejana. De repente el pasado es una película que no te duele más. Ya no. Te hace sonreír, sí. Piensas que mereció la pena, vaya si mereció la pena, pero ya no es tuyo, el dolor no forma parte de ti.

Y probablemente no lo haga porque tú ya no eres el de esa historia. Porque tú has cambiado, porque has vivido, y probablemente amado, de una manera que sí puede ser tan bonita como aquella. Sobre todo porque es más real que aquella. Es la realidad. Aquel recuerdo forma parte de ti pero no es tú. Tú eres el hoy. Tu vida es la de hoy. Y las fotos antiguas son eso, fotos antiguas. Ojalá le vaya bonito.