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sábado, 26 de septiembre de 2015

6 Tipos De Personas Tóxicas De Las Que Debes Alejarte En 2015



1. Aquellas personas que fingen que les importas pero solo buscan aprovecharse de ti
Todas las relaciones humanas son recíprocamente interesadas. Absolutamente todos utilizamos a todas las personas para conseguir algo a cambio. Nuestras relaciones se basan en los beneficios que podemos obtener de las personas de nuestro entorno. Sin embargo, en ocasiones nos topamos con personas que nos utilizan de una manera que solo nos perjudica, haciéndonos daño.

Todos tenemos amigos que en realidad podrían ser considerados más como pseudo-amigos, ya que siempre puedes contar con ellos para pegarte una buena juerga, pero cuando necesitas su ayuda de verdad, nunca están disponibles.

Estos individuos son de lo más tóxico, ya que te hacen confiar en una red de seguridad que en realidad no existe. Así que fuera con los parásitos que solo buscan aprovecharse de ti.

2. Las personas que no te permiten evolucionar y hacen que te estanques
Las personas estamos en constante evolución, nos movemos de un lugar a otro, cambiamos de trabajo, conocemos a personas interesantes, tenemos diferentes estímulos que hacen que inevitablemente cambiemos, que nuestras metas, perspectivas de futuro, nuestra manera de ser no sean siempre las mismas.

Y al evolucionar, lo que nosotros decidimos que queremos para nuestra vida no siempre tiene que coincidir con lo que nuestros amigos quieren para sus vidas, y para la nuestra propia.

La gente es egoísta por naturaleza y siempre busca su propio beneficio personal. El egocentrismo les lleva a querer conseguir la vida ideal que siempre han soñado y muchas veces acaban por arrastrarte a ti a ella, a una vida que tú no quieres.

Así que rodéate de gente que tenga los mismos objetivos que tú, rompe todas las relaciones que tengas que romper, pero no permitas que nadie te estanque por no estar en tu misma línea.

3. Las personas que te estresan
La vida es estresante por sí sola, sobre todo si vives en una gran ciudad y tienes un trabajo que muchas veces te exige ir a contrarreloj e invertir en él más tiempo del estipulado, o recomendado. No digo que el estrés sea siempre malo ya que, en ocasiones, un poco de estrés está bien para mantenerte activo.

Pero una persona que te estrese y te mantenga más activo de lo recomendado puede acabar siendo perjudicial para tu salud. Así que deshazte de ella.

4. Las personas que no te respetan y que no pueden evitar mentirte
Una persona respetuosa merece ser respetada a cambio. Es así como se supone que ha de funcionar el respeto. Sin embargo, muchas veces en nuestra vida permitimos que haya personas que no nos respetan como merecemos, que nos mienten y se aprovechan de la confianza que depositamos en ellas para tratarnos como si fuéramos idiotas.

Así que, para este 2015, deberías tener el suficiente respeto por ti mismo como para mandar a todos estos parásitos a tomar por culo y rodearte de gente en la que puedas confiar de verdad, porque mentiras y mentirosos hay en todas partes. Sin embargo, personas de verdad son mucho más difíciles de encontrar.

5. Las personas que siempre te acaban haciendo daño
Las personas a las que mantenemos en nuestra vida son las personas que nos importan. O al menos así debería ser. Sin embargo, algunas de estas personas no pueden evitar causarnos dolor. Y el hecho de que puedan lastimarnos no hace más que recordarnos lo importantes que son para nosotros y todo lo que significan en nuestra vida.

Los seres humanos no podemos evitar hacernos daño entre nosotros. Sin embargo, cuando alguien lo único que sabe hacer es causarte sufrimiento, por más que te duela, debes alejarlo de tu vida.

El dolor solo merece la pena cuando te sirve para enseñarte una lección. El sufrimiento gratuito es de gente estúpida. Corta por lo sano con todo aquel que solo sepa cómo lastimarte.

6. Las personas que no te aportan nada
Nuestro tiempo, como cualquier recurso, es limitado. Así que controla con quien lo compartes. Puedes hacer lo que quieras con él, con lo que tienes que tener cuidado es con quién lo haces. En cada momento de nuestra vida, estamos capacitados para mantener un cierto número de relaciones ya sea por falta de tiempo, recursos, ganas o energía que invertir.

Sin embargo, si todos estos recursos los estás invirtiendo en relaciones de amistad mediocres, acabarás creando una vida de medio pelo, rodeándote de gente que no te aporte nada. Así que lo mejor es que te distancies de todas ellas.

Deshazte de todos ellos como si de zapatos que te hacen heridas se tratasen.

La Ciencia Al Habla: Dime Qué Música Escuchas Y Te Diré Quién Eres

Seguro que te has preguntado alguna vez por qué te gusta tanto el rock, el pop, la música clásica o el heavy metal. Como quizás sospechas, nuestros gustos musicales, lejos de ser inocentes, tienen bastante que ver con lo que tenemos dentro de la cabeza y con los rasgos más importantes de nuestra personalidad.

No son pocos los trabajos científicos que han intentado clarificar esta cuestión y determinar si, efectivamente, personalidad y gusto musical van de la mano. Quizás el más amplio y exhaustivo es el que dirigió hace unos años el profesor Adrian North, de la Universidad Heriot-Watt de Escocia, en el que casi cuarenta mil personas respondieron a una macroencuesta en la que debían opinar sobre hasta ciento cuatro estilos musicales diferentes e indicar en qué medida les gustaban o no. Comparando estos datos con los rasgos de personalidad de los participantes, los académicos ingleses fueron capaces de asociar estilo musical e identidad. Estas son algunas de las características personales de los seguidores de los estilos más conocidos según el citado estudio:

Blues
Personas con alta autoestima, creativos, extrovertidos, dóciles y relajados.

Jazz
Siempre, según este estudio, los amantes del jazz tendrían unas características parecidas a las de los blueseros: alta autoestima, creativos, extrovertidos y relajados.

Clásica
La gran diferencia con los dos anteriores (con los que comparte el resto), es que estos seguidores son mucho más introvertidos.

Indie
¿Te gusta Radiohead? ¿Arcade Fire? ¿León Benavente o Vetusta Morla? Bien, pues según Adrian North y su equipo, es posible y probable que tengas la autoestima baja, que seas muy creativo, aunque poco trabajador y, desde luego, no eres alguien dócil ¿Qué te parece?

Reagge
No te lo vas a creer, pero se trata de personas relajadas, poco trabajadoras aunque extrovertidas y con el autoestima por las nubes. Quién lo hubiera dicho.

Pop
A los poperos les pasa lo contrario que a los indies. Son poco creativos pero muy trabajadores. Por lo demás, son extrovertidos, dóciles y su autoestima no tiene ningún problema.

Rock
Los rockeros, por su parte, tienen baja autoestima, no son muy trabajadores, aunque sí creativos y, en general, se trata de gente relajada.

Reggaeton
Los amantes de este género se llevan la peor parte, ya que un estudio ha afirmado que los que escuchan este tipo de música son menos inteligentes y tienen un coeficiente intelectual más bajo; eso sí, seguro que en la cama se mueven muy bien.

Si te ha sorprendido el resultado de este estudio, tranquilo, es solo eso, un estudio, y seguro que ahora mismo te están viniendo a la cabeza varias personas que conoces y que son excepciones a la regla, pero… ¿a que también estás pensando en muchas otras que sí encajan con estas definiciones?

Otro dato interesante y que derriba un viejo mito aún instalado en ciertos sectores de la sociedad es el de que algunos tipos de música son causantes de comportamientos antisociales. Los australianos William Bor y Felicity Baker, profesores de la Universidad de Queensland, se dedicaron a estudiar este fenómeno y llegaron a la conclusión de que no es la música la que genera los comportamientos, sino las personas las que buscan un estilo que encaje con su personalidad y su estado de ánimo. Conclusión: puedes escuchar todo lo que quieras a Black Sabbath, porque no deberían entrarte ganas de arrancarle la cabeza a un murciélago de un mordisco. Eso es cosa de Ozzy Osbourne y, probablemente, lo que le pasara en la infancia.

Pero bueno, ¿es que a todo el mundo le gusta la música? Parece ser que no. Según un estudio llevado a cabo este mismo año por la Universidad de Barcelona, ciertas personas padecen lo que se conoce como anhedonia musical, esto es, incapacidad para experimentar placer escuchando música. Estas personas pueden disfrutar con otro tipo de cosas, pero la música, simplemente, no les dice nada. Sí, debe ser horroroso, así que te dejamos con una buena noticia: según otro estudio presentado en la conferencia anual de ciencias psicológicas de Nueva York, las personas que escuchan música alternativa, rock o heavy obtuvieron puntuaciones más altas en los test de inteligencia y demostraron una mayor capacidad de abstracción que el resto, así que ya estás tardando: ¡dale al play!

La Chica Con La Que Todos Quieren Casarse, Pero Con La Que Nadie Va A Salir

Te quedas a dormir. Conoces a su familia, eres la confesora de su madre y en las bodas de todos los primos cuentan ya contigo. Sabes el día en que nació, sabes lo que desayuna y cómo toma el café. Usas sus sudaderas para estar por su casa y sabéis que, si la telepatía no existe, vosotros tenéis algo que se le parece mucho.

Te lo cuenta todo. Quién le ha hecho daño y a quién ha hecho daño él. Conoces todas sus fortalezas y, sin pedirlo, sus puntos flacos. Lo que ve cuando se mira al espejo. Cuántos hijos quiere tener y cómo les quiere llamar. En lo que piensa cuando se mete en la cama y cómo es en ella. Sus pasiones. Habláis del pasado, del presente y del futuro, de lo que dijo que nunca haría y aun así hace. Habláis hasta de lo que no quiere hablar.

Le prestas dinero, le prestas tu teléfono. Estás ahí. Lloras las muertes de su familia y pierdes las horas de sueño que hagan falta. Le sorprendes con pasteles y apareces en su casa con la cesta llena para preparar algo loco. Siempre recuerdas su cumpleaños, aun sabiendo que puede que él no recuerde el tuyo.

Dormís en la misma cama, con los brazos y las piernas entrelazados. Vuestros labios se llegan a tocar en alguna ocasión. Te llama “su esposa” y os brillan los ojos cuando bebéis vino e imagináis vuestra vida juntos. Tenéis bromas internas que duran décadas y canciones clave que cantáis al llorar, gritar o reír como orangutanes.

Los recuerdos nunca son amargos, ni ambiguos. Simplemente decides disfrutarlos. Lo haces todo con ellos con la ilusión de un niño hasta que, un buen día, te das cuenta de que le quieres. Pero él no es para ti.

Y de repente. Se va. Se aleja. Vas viendo a modo de espectadora cómo conoce a la chica equivocada para él, como un cuadro torcido que no puedes recolocar. Como un pelo en la cara que no llega a quedarse detrás de la oreja. Como una pestaña que se quedó en su pómulo y no puedes soplar.

No es un contrato que tú firmaras, ni un acuerdo al que accedieras. No es un camino que hayas escogido tras descartar otras opciones, por lo que te quedas sin personas a las que culpar más allá de la que eres tú. Pero no hay nada por lo que debas culparte, porque está en tu ADN. Eres la chica con la que todos quieren casarse, pero con la que nadie va a salir.

No Eres El Amor Perfecto, Eres El Que He Elegido

Desde que éramos pequeños, Disney entró en nuestros hogares, y así fue como nuestro ideal del amor cogió la forma de un príncipe azul o una princesa Disney. Nuestra mente fue creando un amor ideal, perfecto: con esos ojos, esa sonrisa… Parecía que existía esa persona, y que estaba en alguna parte, como esperando a presentarse en nuestra vida y llenarnos de felicidad. Pero la mayoría de nosotros, con el paso de los años, no tuvimos apego a esos antiguos amores platónicos y preferimos vivir que soñar, y equivocarnos en vez de quedarnos en el País de Nunca Jamás.

Entonces fue cuando empezamos a tirarnos a la piscina, aunque algunas veces después de habernos lanzado descubriésemos que se trataba de agua encharcada. Empezamos a cometer errores, a sentir cosas que jamás habríamos sospechado, y también a decepcionarnos y sentirnos engañados a veces. Comenzamos a probar cosas diferentes y sobre todo empezamos a entender que enamorarse es mucho más emocionante que cualquier teoría que se haya escrito jamás sobre el amor.

Pero tuvimos que aprender más lecciones, y también nos fuimos volviendo más y más selectivos. Descubrimos que no es lo mismo enamorarse que amar, y que esos lazos intensos que nos conectan con alguien, algunas veces se desvanecen en egoísmos, idealismos y tantos otros ismos.

Por eso tengo claro que no eres el amor perfecto, porque cuando te elegí ya había aprendido que en esta vida vale más la pena ser felices que ser perfectos. No te elegí porque fuese con mi Excel anotando tus ventajas y desventajas. No empecé a salir contigo porque te parecieras a un ideal que me hubiera imaginado durante años. Tampoco te elegí porque me vendieras una moto que no existía, con una falsa sonrisa o un comportamiento fingido… Te elegí porque sí, porque lo tuve claro después de muchos años, de equivocarme muchas veces, de tantas ilusiones rotas, emociones indescriptibles y heridas incurables…

No te elegí porque fuese fácil, sino porque pensé que merecía la pena complicarse la vida a tu lado. Te elegí porque cuando lo vi claro, no había ventaja, ni teoría o esquema que pudiera estar a la altura de lo que sentía en ese momento con total seguridad.

La voluntad de quererte, mi empeño y mi elección, tienen más peso que cualquier otra emoción pasada que haya quedado enterrada en el olvido. Por eso te elegí. Te elijo, en realidad, cada mañana cuando me despierto y decido que seas tú quien esté a mi lado. Te elijo a cada instante porque sé que la libertad es algo vivo, y si estoy hoy a tu lado es porque quiero realmente seguir apostando por lo nuestro.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Por Qué A Las Mujeres Nos Cuesta Tanto Dejar A Los Capullos

Todas hemos conocido a capullos. A un montón. Claro que siendo conscientes de que estos salen hasta de debajo de las piedras, llega el momento en que acaba resultando hasta normal. Sin embargo, de todos los cretinos que ha habido en nuestra vida, siempre hay uno que nos deja marcadas, ese que es como una droga. Ese tío al que estamos enganchadas, ese tío que sabemos que es absolutamente perjudicial para nosotras pero al que, por alguna razón, somos incapaces de mandar definitivamente a la mierda.

Y la verdad es que así solo nos hacemos daño a nosotras mismas. Seguimos colgadas de ese individuo por el que lo damos todo albergando la esperanza de que algún día cambie, de que nuestro amor le haga cambiar. Pero la realidad es que eso jamás ocurrirá. Y deberíamos darnos cuenta, porque esperando que esa persona a la que queremos sea como en realidad nos gustaría que fuera solo acabamos por sentirnos decepcionadas.

Sin embargo, cuando parece que caemos en la consciencia de que no somos lo suficientemente importantes en su vida, de que siempre va a haber otras prioridades para ellos antes que nosotras, de que nos merecemos a alguien que nos valore y nos hemos decidido a dar el paso, dicen la palabra exacta con la que consiguen que les demos otra oportunidad, y así, seguir manteniéndonos en su anzuelo. Son expertos en este juego.

Y podemos creernos sus mentiras, podemos ver lo que queremos ver, creer que en realidad nos quieren, convencernos de que no somos solo una chica más, dejar ganar a nuestros sentimientos y olvidar todas las discusiones, malas palabras, decepciones y traiciones para ver solo las cosas buenas. Y es que estamos enamoradas. Pero no le amamos a él, sino a la idea del hombre en el que queremos que se transforme algún día.

Aunque ese día nunca llegará. Y lo mejor es que nos demos cuenta cuanto antes. Antes de que nos destrocen la vida y el corazón, antes de que la decepción nos invada y perdamos la ilusión por enamorarnos. Tenemos que dejar de ser débiles y tomar la decisión fácil solo porque el tiempo nos ha hecho acomodarnos. Porque la verdad es que la vida está llena de oportunidades, y el mundo está  lleno de tíos. Cientos de hombres como él, tíos que no se parecen en nada a él, y millones de hombres que son mucho mejores que él.

Así que, ¿por qué vamos a seguir desperdiciando nuestra vida compartiéndola con alguien que no es lo que buscamos? Porque si hay un aspecto de nuestra vida donde no nos podemos conformar es en el referido a la persona con la que vamos a pasar el resto de ella.

¿Por Qué Tenemos Que Alejarnos De Las Personas A Las Que Hemos Querido?

Después de verle todos los días, abrazarle todas las noches y soñar con un futuro juntos, de pronto te despides por alguna razón, y esa persona ni siquiera te vuelve a ver. Pasas de desnudarte delante de ella a esconderte por la calle para no tener que saludarla, y sigues adelante con tu vida, dejando atrás el recuerdo de quien pudo haber sido el amor de tu vida. Pero de pronto, por accidente, escuchas la canción de aquel verano, o vuelves a ver por casualidad aquella foto, y sientes como si volvieras atrás en el tiempo.

Estos jóvenes que participaron en el vídeo del Hormiguero eligieron voluntariamente arriesgarse a volver a ver a un antiguo amor que les marcó mucho, aunque algunos de ellos estuvieran casados incluso. Cualquiera de nosotros podría pasar por algo así, porque todos hemos vivido una relación intensa que llegó a su fin. Seguimos adelante, retomamos el vuelo, pero nuestras emociones quedaron intactas, como escondidas en una caja cerrada en el fondo del alma. Puede que lo que conservemos sea solo esa conexión y complicidad tan inexplicables, o que nos pase como a algunas parejas de este vídeo viral, que han vuelto a estar juntos. Solo lo sabe el que abre la caja de nuevo, el que se atreve a enfrentarse a su pasado e integrarlo con su presente, dándose la nueva oportunidad de sentir y elegir.

Vivir una gran conexión con alguien, una relación de aquellas apasionadas y llenas de complicidad, es una experiencia que merece la pena vivir, aunque no siempre acabe en una vida juntos. A veces se convierte en una amistad profunda, a no ser que el miedo a mezclar sentimientos nos impida mantener el trato. Pero hace falta abrirse y ser valientes para vivir relaciones auténticas, y solamente se puede encontrar un equilibrio en las propias emociones cuando se aceptan e integran.

Hay quienes son como cazadores de tesoros. Van por la vida descubriendo personas maravillosas y creando vínculos eternos. No les da miedo enamorarse, ni que el otro sienta algo que ellos no puedan corresponder. No temen al compromiso ni tampoco a su propia capacidad de romperlo. Son personas que han elegido vivir intensamente, sin que los miedos rijan sus pasos, nublen su mente o encojan su corazón. Alejarnos de alguien a quien hemos querido por miedo a que suceda algo más es como dejar de tomar cerezas porque nos gustan demasiado y si nos pasamos nos pueden sentar mal. Vale más la pena aprender a tomar las justas, a disfrutarlas sin que se vuelvan en nuestra contra. La otra opción es aún más triste: pasarse la existencia haciendo solamente aquellas cosas que nos gustan lo suficiente como para soportarlas y lo bastante poco como para que no nos pasemos.

“Si lo que quieres es vivir cien años, vacúnate contra el azar, deja pasar la tentación, dile a esa chica que no llame más, y si protesta el corazón, en la farmacia puedes preguntar: ¿tienen pastillas para no soñar?” – Joaquín Sabina

Hay experiencias infinitas a nuestro alrededor. No podremos vivirlas todas porque hay muchas más que los segundos de vida que nos quedan, pero tampoco tiene sentido que no nos permitamos vivir ninguna de ellas por miedo a que suceda algo que no encaje con nuestros paradigmas o deseos. La vida nos depara grandes maravillas que solo descubriremos si damos el paso de dejar los miedos atrás. No hay razón para alejarnos de las personas que queremos, si conseguimos aprender a equilibrar las emociones y nos damos la oportunidad de aceptar que no todo es blanco o negro, o todo o nada, y que hay personas con las que encontramos la felicidad justo en medio del camino, entre el hasta nunca y el para siempre. 

Decálogo Para Entender A Hombres Solteros Mayores De 30 años

Fíjense bien en el título del artículo porque esto solo es válido para “hombres solteros mayores de 30″. Como todos los listados, son cosas que al ocurrir un número n de veces se dan por válidas, pero claro, siempre habrá excepciones -que deben estar escondidas en cuevas-.

1. Nunca des nada por sentado
¿Has salido de una primera cita desastrosa? No pasa nada, cuando menos te lo esperes te llamará y te quedarás a cuadros. ¿Has salido de una primera cita/noche bastante buena? No esperes ni sentada porque quizás no te diga nada. Es así de desconcertante, así que no des nada por supuesto y disfruta el momento; lo que tenga que ser será.

2. O tienen mucha prisa o no tienen prisa por nada, no hay término medio
Dónde quedaron esas relaciones que se empiezan sin querer, sin pensar si estás o no empezando nada, solo disfrutando… Ya no existen. Ahora, de repente, si escribes mucho se montan la película de que quieres matrimonio e hijos y si escribes poco es que no tienes suficiente interés y no se ven en un futuro con “alguien así”.

3. No busques 3 patas: ahora más que nunca, si es sí, es sí; si es no, es no
Nosotras le damos vueltas a todo, y es un gran error, ya que podemos aplicar fácilmente aquello de que “cree el ladrón que todos son de su condición”. Deberíamos dejar de decir “no” cuando realmente queremos decir “sí”, y al revés, y ayudaríamos un poco a simplificar las cosas. Ellos, si alguna vez lo han hecho, ya no se andan con rodeos: si les interesas es sí y se moverán para conseguir cosas, y si no les interesas lo notarás por un eterno silencio repentino sin más explicación.

4. Si es sí, cuidado, se mimetizan con comportamientos similares a los nuestros
Y cuando tienes la suerte de que tira para adelante con valentía, empiezan a comportarse como algunas de nosotras en nuestros peores momentos. Frena, estos son a priori los valientes y los buenos, y quizás ese tipo de comportamientos sean inseguridades, que oye, ellos también las tienen. No juegues al “cuanto más caso me hacen menos me interesa”, porque entonces la que no está siendo coherente eres tú. Dale esa seguridad que necesita y todo volverá a la normalidad.

5. Si es no, no es una buena elección para ti, no pierdas tiempo
Ahora parece que tienen que tener las cosas cien por cien claras para dar pasos adelante como si estuvieran tomando la decisión más importante de su vida invitándote a una segunda cita. Cuidado, que aquí hay muchos (no todos) con síndrome de Peter Pan que están viviendo sus segundos 15 años. No insistas, si quiere algo, irá, y si no, a otra cosa.

6. Ahora más que nunca necesitan su espacio inquebrantable. Dáselo
Los treinta es una edad ya más madura en la que seguramente la mayoría están viviendo solos. Si consigues entrar en su mundo, ten en cuenta esto. Antes de llegar tenía su espacio, intenta que lo siga teniendo.

7. Nunca, jamás, ninguno se parecerá a ningún personaje de película romántica (creado idílicamente por una mujer) protagonizado por Matthew McConaughey o Ryan Reynolds
Nada de hombres preciosos que te cruzarás en medio de la calle mientras llevas tu café de Starbucks en la mano, despistada, y que se acercarán a intentar conseguir tu número de manera ingeniosa; olvídate. Eso es ficción, busca un poco de realidad y de imperfección.

8. Por supuesto, no miran ni últimas conexiones ni estados en línea ni nada similar. (¿Alguno puede reconocerlo si lo hace?)
La pregunta es la siguiente: ¿por qué nosotras sí perdemos minutos de vida mirándolo? ¿Qué va a cambiar? Nada, absolutamente nada; solo nos mantiene conectadas y pendientes de ellos. Ellos no lo hacen porque no se les ocurre. Están con sus cosas (como deberíamos estar nosotras), y si les escribes, genial, y si no, pues, en principio, genial, también.

9. Eso sí, sobre su vida, se replantean el universo entero
Quieren viajar más, incluso están pensando en cambiar de ciudad en la que vivir, están buscando su sitio y por ello “no quieren compromisos ni ataduras” a ningún lugar. Pero si les preguntas por hijos, todos te dicen: “sí, claro que sí, un chico y una chica. Y perros también”. Tú sonríes amablemente por el exterior, e irónicamente en tu interior, y nunca jamás dices lo de “¿no tenías 34 años?”.

10. Menos es, casi siempre, más
Comportarte como una loca con prisas de afianzar relaciones no te va a ayudar nada, y piénsalo, tampoco es lo que quieres con el primero que pasa, por lo que keep calm. Están en ese momento en el que hasta que la cosa tire para adelante (si es que tiene que tirar) es mejor no enseñar todas las cartas e ir despacio.