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domingo, 21 de agosto de 2016

stos Son Los Signos De Que Te Estás Enganchando A Alguien Que No Te Conviene

Qué maravilloso es el principio de una relación. Sin complicaciones ni malos rollos, todo sexo, pasión y lo excitante de estar con alguien nuevo. Al principio las dos partes siguen una trayectoria más o menos parecida, pero puede llegar un punto en el que uno de los dos vaya por delante del otro. Sabes de qué hablo, ¿no? Tú quieres una relación y la otra persona no. Intentas que no se note demasiado porque eres consciente de que la otra parte no se encuentra aún en ese punto (eso se sabe) y sin embargo tú decides aguantar. Pero tras un cierto tiempo, si la cosa no prospera como tu quisieras es que esa persona no es para ti. Aquí están algunas pistas para detectar que esa relación acabará contigo.

1. Comunicación unidireccional

Cuando tú tienes más ganas de estar en contacto, pero no recibes la misma intensidad, es un primer síntoma de que la cosa está empezando a descompensarse. Sales del curro y te apetece contarle qué tal tú día, piensas que podríais pasar el domingo juntos y montas un plan en tu cabeza, ves un restaurante nuevo y te apetece ir a cenar allí con él o ella… Y, sin embargo, por su parte… nada. Esperas, esperas a que lleguen esos mensajes pero son mucho más escasos de lo que tú quisieras. 


2. No te introduce en su grupo de amigos

Ni quedáis con sus amigos, ni a la otra persona le apetece ir con los tuyos. De presentarte a alguien de la familia ni hablemos,  y mucho menos de publicar algo que os relacione en las redes sociales. En definitiva: no tiene ningún interés en introducirte en tu vida más de lo que ya estás. Este es tu particular techo de cristal del que nunca pasarás, por mucho que lo intentes. 

3. Guardas tiempo libre por si acaso

Se acerca el fin de semana, tú no tienes ni idea de si le va a apetecer quedar porque, en definitiva, es la otra persona la que marca cuándo quedáis. Si fuera por ti, sería cada día. Así que adquieres la gran habilidad de hacer planes a medias para poder deshacerlos a última hora en caso de que decida si quiere verte. “¡Anda! Yo también estoy libre”.

4. Que te pida un favor te hace sentir especial

Empiezas a dar importancia a auténticas chorradas. Cuando después de un tiempo os empezáis a llamar de una manera particular el uno al otro o a adquirir alguna rutina mínima, tu empiezas a ver signos de que por fin ha decidido que vaya a más. Pero no. Que te consulte qué camiseta le queda mejor, no quiere decir que esté dispuesta a comprometerse. Simplemente pasabas por ahí y está claro que eres alguien que le hace más caso que el resto.

5. Abandonas a tus amigos en cualquier momento por ir a su lado

Si tú estás de marcha con tus colegas y le entran ganas de tenerte en su cama a las tres de la madrugada, no dudará en llamarte. Y a ti te faltarán piernas para correr a su lado y dejar tirados a tus amigos, por mucho que estuviera siendo la noche de vuestras vidas. Cuidado, aquí ya estás en un punto muy chungo.

6. Empiezas a cuestionarte si le mereces

Toda esta relación dañina empieza a hacer mella en tu autoestima. Si no se decide a incluirte en su vida tal y como tú esperas, empiezan las dudas sobre qué es lo que te falta para que te considere una pareja. Comienzas a sentir que no eres suficiente. Llegas a intentar mimetizarte con sus gustos para demostrarle que sí, que lo vuestro puede funcionar aunque él no se da cuenta.

7. Pero no es capaz de dejarte marchar

Pese a que ha demostrado que no está dispuesta a que pases del nivel de “amigo especial”, a que decida pasar de ti y reclamarte cuando le interesa, a no contar contigo como parte imprescindible en su vida, tampoco es capaz de dejarte marchar. Incluso sabiendo que para ti es doloroso, prefiere que estés ahí. Porque, no nos engañemos, es muy cómodo saber que alguien está pendiente de ti, que va a quererte cuando nadie más lo haga, así que tienes que ser tú el que se dé cuenta de que mereces algo más.

Un Psicólogo Nos Cuenta Por Qué Deberíamos Ir Al Psicólogo Al Menos Una Vez En La Vida

Desde que nacemos y durante toda nuestra vida, pero especialmente en la infancia, cualquier vivencia sirve para construir nuestra personalidad y la manera en que interpretamos la realidad. Los acontecimientos traumáticos, leves o graves, como unos hermanos puñeteros, una madre irascible o un padre maltratador, nos dejarán una herida y condicionarán el resto de nuestras vidas si no hacemos algo para evitarlo.


Es como si todos nosotros lleváramos una mochila que se va llenando de creencias negativas o limitantes que vamos adquiriendo con el paso de los años. Si, desafortunadamente, tuvimos un profesor que nos repetía lo inútiles que éramos y que no llegaríamos a nada en la vida, es muy probable que ese mensaje haya quedado grabado en nuestro subconsciente. Sin saberlo, a cada proyecto que emprendamos, este mensaje subconsciente volverá a saltar y nos impedirá conseguir nuestras metas por pequeñas que sean. Esos mantras harán que ni si quiera te atrevas a intentarlo, o que dejes de insistir después del primer tropiezo.

Así, piedra a piedra, la mochila se va llenando, y cuanto más peso lleves sobre los hombros, más te costará hacer cualquier cosa que te propongas. Emprender, ser creativo o incluso disfrutar de tus relaciones te resultará difícil, ya que cada paso que des hará que te sientas agotado y puede que llegues a sentir apatía por todo o desarrolles depresión paulatinamente.

Un psicólogo puede ayudarte a tomar conciencia de que existe esa carga y a que vayas deshaciéndote de ella para que desates todo tu potencial. Lo único que te impedirá cumplir tu sueño son tus miedos y las trabas que te pongas a ti mismo.


Un profesional también te enseñará a gestionar tus emociones de manera sana. Que si te molesta algo de alguien, se lo digas en el momento y de la manera más eficaz para solucionar el problema, en vez de que te lo vayas guardando hasta que un día explotes de una manera totalmente desproporcionada y en el lugar menos pensado. Cuántas parejas no se enfrascan en discusiones absurdas llenas de reproches sobre cosas que no dijeron en su momento y que, poco a poco, van minando la relación.

Identificar tus inseguridades y encontrar las herramientas para que, a pesar de ellos, puedas seguir adelante es algo que a menudo no podemos hacer sin ayuda. Porque el miedo, el odio, la rabia y todas las demás emociones son igual de necesarias que la alegría o la serenidad. Pero lo más importante es aprender a dosificarlas y no aferrarnos a ellas para conseguir una vida mucho más estable y más ligera mentalmente.


Tienes que saber que, sin embargo, ningún psicólogo podrá evitar que sucedan cosas que te hagan sufrir, pero tu manera de verlas y afrontarlas decidirá si te hunden o las utilizas para que te hagan más fuerte. Hay muchísimos tipos de psicólogos, de coaches y terapeutas que te pueden ayudar cuando la vida con esa mochila, de pronto, se hace demasiado cuesta arriba. Incluso tú mismo puedes y (por tu bien) debes trabajar tus emociones e intentar identificar esos pedruscos que te hacen cada paso más duro.

Lo esencial es que tomes conciencia de que tú tienes la llave que puede convertir tu paso por este mundo en la miseria más absoluta o en el viaje más maravilloso.

domingo, 19 de junio de 2016

Grupos De Tíos En Whatsapp Con Fotos Porno Y Otros Ejemplos Del Nuevo Machismo

Si alguien te vuelve a decir que el machismo ya no existe, que no acaba de entender por qué tanto revuelo, que a su alrededor las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, dile que abra un poco los ojos. Cuando los sueldos de ellas sean un 18% más altos, cuando haya un 3% menos de mujeres en paro, cuando cada año haya 27.000 víctimas menos de violencia de género y 60 mujeres menos asesinadas por sus parejas, entonces podremos empezar a hablar. Es cierto, las cosas hoy en día han cambiado, y también que estamos mejor que muchos otros países del mundo, pero no hay que dejarse engañar.

Porque el machismo sea más sutil no significa que no exista ni que no haga daño. De hecho lo que se da hoy en día es el NUEVO MACHISMO (NM).

En los inicios del Rap todas las mujeres eran pussies, zorras o nenitas. Algunas cantantes femeninas hicieron esfuerzos para entrar en la escena del hip-hop y posicionarse de igual a igual con respecto a sus congéneres, y cuando se empezaba a respirar un ambiente sanote de MCs majetes intentando hacer rimas consonantes, aparece el Trap; la melodía del NM. Mejor que definir esta “tendencia musical”, veamos algunas letras de los grupos más famosos del Trap:

Tu coño es mi droga…
Me chupa la polla hasta que se ahoga
Vale…

No me gustarías, si no fueras una puta,
Me gusta que mi puta sea una puta
Sin palabras.

Grupos de penes parlantes en Whatsapp

“Le metía un pollazo en toda la cara”, “¡Vaya culazo!”. Por suerte, pronunciar frases como éstas en público, está hoy día mal visto. Parece que algunos hombres se sienten tristes por no poder hablar por boca de su pene, a lo albañil. Es por este motivo que cada vez son más frecuentes los grupos de Whatsapp creados con el único fin de intercambiar pornografía barata entre hombres. Bromas cutres (yo he visto con repugnancia a un coño cantando el “caloret del verá”), chistes machistas o mujeres de plástico desnudas son el 99% del contenido de estos grupos. Los más cavernícolas afirman que las mujeres heteros también hablan igual de los hombres cuando no están delante… ¿Ah sí? ¿Y a cuantas conoces que tenga un grupo de Whatsapp exclusivamente creado para pasar vídeos de pollas enormes bailando la lambada?

Desnudos en serie

Roma, Spartacus, Juego de Tronos, Californication, Narcos… Tetas, culos y tetas. Supongo que en un inicio tanto despechugue fue un acto de transgresión. Nos pasamos miles de horas de nuestras vidas sin ropa y resultaba raro que en las tele viésemos a todos quisqui vestido (¡Venga ya! que sólo los mormones follan en pijama!) Sin embargo hoy en día, eso se ha convertido en una exigencia de guión de toda serie de éxito:

Guionista: Mi historia trata sobre los tejemanejes en una tierra rollo medieval donde hay dragones, asesinatos a cascoporro, muertos vivientes…

Productora: Lo siento, no nos interesa.

Guionista: ¡En cada capítulo aparece dos tetas nuevas!

Productora: ¡Contratado!

Es cierto, también se han visto penes y culos de hombres en la ficción televisiva, pero si ponemos en una balanza los desnudos de ellos y los destapes de ellas, la balanza estalla.

Locas hembristas nazi come-bebés

Mujer: Creo que el machismo está muy arraigado en nuestra cultura…

Otro u otra: ¡Feminazi! ¡Hembrismo! ¡Abajo el feminazismo! Ni hombres ni mujeres, todos somos lo mismo.

Este diálogo exagerado (o quizás no tanto) explica a la perfección la mejor arma defensiva de NM. Algunos y algunas (no olvidemos que las mujeres también perpetúan el machismo criticándose constantemente unas a otras) se defienden vinculando el feminismo, siempre que pueden, al III Reich. En realidad son hombres y mujeres cobardes que no aceptan que para que exista una igualdad que beneficie a todo el mundo, las mujeres deben empoderarse.

Resumiendo: en los tiempo antiguos, el marido de una mujer que había sido violada de forma colectiva por los enemigos de su tribu, la descuartizó y la envío en 12 pedazos a sus familiares para que dejaran de hacerse los remolones y empezaran la guerra (aparece en el Antiguo Testamento… de acuerdo que no es una fuente 100 por 100 fiable, pero nos da una idea aproximada de las movidas misóginas de hace 3.000 años). Nosotros no vivimos en esa realidad, pero aún nos queda mucho por hacer, lo primero combatir las nuevas formas de machismo.

El Máster Que Debería Existir Para Enseñarte A Tener Una Relación Sana Y Duradera



Relaciones de pareja hay muchas. Pero que duren más de 5 años y que se sigan queriendo sin tirarse los trastos a la cabeza, más bien pocas. También están las ‘no relaciones’ duraderas. Esas parejas que llevan muchos años de buena convivencia, pero en las que ya no hay ni química, ni ilusiones, ni proyectos comunes, ni nada.

El principal culpable de las frustraciones amorosas tiene sus raíces en esos cuentos idealizados con final feliz que todos veíamos de pequeños y que obviaban algo muy importante: ¿seguían juntos el príncipe y la princesa después de 10 años? O peor aún: ¿seguían estando bien?. Lo que está claro es que si quieres seguir con tu pareja forever and ever tienes que currártelo muy mucho. De hecho, no entiendo por qué las universidades todavía no ofertan un Máster en Relaciones Sanas y Duraderas, sería tan necesario que habría que hacerlo obligatorio y tendría asignaturas como estas:

Sois dos, no uno

Hay que ser felices por separado. Frases tipo: “Sin ti no soy nada” o “Solo tú me complementas” son un fraude. Aprende a estar bien contigo mismo y libérate de la dichosa ‘necesititis’ de la que tanto habla el psicólogo Rafael Santandreu en su libro Las gafas de la felicidad (si no lo has leído, te lo recomiendo).

 Al garete las idealizaciones

Se puede ser romántico, pero no tonto. La vida real no siempre es de color de rosa y las relaciones tampoco. Hay que vivir los desencuentros con naturalidad. Y, sobre todo, sin dramatismos. Recuerda: nada es tan importante.
Un toque de magia, por favor

Una cosa es que vivas en los mundos de yupi y otra, muy distinta, es que seas un sieso monumental. Los detalles del día a día ayudan mucho. Échale tronquitos al fuego, anda.

Hablando se entiende la gente, y las parejas

No solo hay que desnudarse en la cama. También hay que compartir sensaciones, sentimientos, miedos, inseguridades… Y sobre todo, saber hacerlo. Ya sabes: respeto, delicadeza y MUCHA confianza.

Diversión al poder

Hay que reírse más, amigo. Compartir planes, risas y probar cosas nuevas juntos. Salir de la famosa zona de confort te hará más feliz. Tengas o no tengas pareja.
¿Sexo? Por supuesto

Después de 5 años es lógico que la pasión no sea la misma. Y quien diga que sí, miente como un bellaco. ¿La solución? Probar cosas nuevas ALWAYS.

Y, por último, ten paciencia

Nadie se libra de las crisis, ni de las malas rachas. Lo importante es saber afrontarlas, no desesperarse y, si es necesario, pedir ayuda. No hay mal que cien años dure. Si es así, quizás es que no es la persona. Y por mucho que duela, tendrás que aceptarlo.

En definitiva, cúrratelo. Currároslo mucho. Sin obcecarse, claro. Llegar a viejetes juntos y felices no es fácil. Según el informe ‘Nupcialidad y ruptura en España’ del 2015 se rompen 7 matrimonios de cada 10 que se celebran. Pero no es imposible. Y, si lo consigues, puedes estar muy orgulloso. Es algo MARAVILLOSO.

Cuando Es Difícil De Mirar Pero Te Pone Mogollón

Te ha pasado. Te has encontrado con una persona que es la antítesis de lo que considerarías guapo. A lo mejor tiene una nariz extraña o unos dientes rarísimos, como un piano estrellado; a lo mejor es una de esas personas que no tienen un gramo de carne, de esas que parece que están hechas exclusivamente de codos y rodillas, y a ti siempre te haya gustado tener lorzas que agarrar; o puede que sea una bola y que, en principio, nunca hayas sido fan de los kilos. Puede que tenga una voz horrible. Puede que pertenezca a la tribu urbana que más odias, pero le quieres y no puedes evitarlo. Bueno, quien dice querer, dice que te enciende como una mecha.


La cosa es que esa persona, físicamente, no cumple en absoluto el canon y, es más, ni siquiera cumple tu canon particular. Porque probablemente tienes un tipo. No es un tipo específico, pero tienes tus manías. Puede que te den mucha rabia las barbillas con hoyuelo. Puede que no soportes los brazos delgaditos. Puede que de toda la vida te hayan gustado las barbas o las pelirrojas, que te pierda la gente alta o la gente baja, la gente más joven que tú o que te saque una década, lo que sea. Y de repente, te encuentras con esa persona que tiene algo que tu cuerpo sabe pero que tu cerebro no y te pone hasta el máximo. Miras a esa persona y, de forma inexplicable, te galopa la sangre y se te acelera la respiración y tienes que hacer esfuerzos bastante grandes para no gruñir ligeramente, al más puro estilo Neanderthal.

Dicen que nos bastan cinco segundos para saber si somos o no compatibles sexualmente con una persona. Cuestión de feromonas. Las feromonas son “sustancias químicas segregadas por un animal cuya liberación influye en el comportamiento de otros de la misma especie”. O lo que es lo mismo, que vamos soltando por ahí unas sustancias que los demás huelen y, de forma inconsciente, les provoca atracción o rechazo. Y eso explica que nos ponga tanto gente que resulta hasta difícil de mirar o de escuchar. Por eso, a veces, nos pone muchísimo alguien que ni siquiera nos cae bien. Porque hemos olido sus feromonas y las malditas hablan un código que nuestro cuerpo entiende pero nosotros no.



Lo interesante de todo esto es que las feromonas son mucho más reales que el canon. Muchos de nosotros podríamos ponernos de acuerdo en quién es guapo o guapa de forma ‘objetiva’ porque compartimos un marco cultural que ha generado unos estándares de belleza. Pero el atractivo es otra cosa. Muchas veces, la persona más atractiva no es la más ‘bella’ o, mejor dicho, la más canónica. A veces, un cuerpo está bien para mirarlo pero no para saborearlo.

Por eso, a lo mejor, deberíamos hacer más caso a nuestro cuerpo y menos a nuestros prejuicios.

Sé Que Mi Amigo Le Está Poniendo Los Cuernos A Mi Amiga Y No Sé Qué Hacer

Cuando me contaron que mi amigo le estaba poniendo los cuernos a mi amiga, lo primero que sentí fue incredulidad. Llevaban unos tres años juntos y, al menos desde fuera, su relación parecía casi idílica. Mi primera reacción fue defender a mi amigo y asegurar que él no haría algo así. Reconozco que fui bastante injusta: me enfadé con la persona que me lo contó. Luego le pedí disculpas. Pero en el momento lo que pensé es que estaba dando crédito a cotilleos infundados y eso me cabreó muchísimo.
Sin embargo, a partir de ese momento no pude evitar estar con los ojos más abiertos. De forma inevitable, estuve más pendiente a las señales. Y las señales fueron apareciendo. Durante un par de semanas, estuve intentando quitar importancia a las cosas que veía, pero la situación fue volviéndose evidente. Si se hubiera tratado de un desliz, nadie se habría enterado y, probablemente, me habría costado menos hacer la vista gorda. Un día tonto lo tiene cualquiera. Pero lo que estaba construyendo mi amigo era una especie de relación clandestina y, como el mundo es muy pequeño, al final todo se sabe.


 Yo sabía perfectamente que mi amigo tenía que tener sus motivos para hacer lo que estaba haciendo. Durante años me ha demostrado que es una gran persona y por eso me resultaba tan difícil admitir que estaba haciendo algo tan feo. Podía entender que se hubiera enamorado de otra persona, pero no me entraba en la cabeza que estuviera engañando a mi amiga. De verdad que no era capaz de entenderlo.
El problema estaba en que su pareja, la persona engañada, era mi amiga también. Y callarme algo tan grave me ardía por dentro. Porque si hubiera sido ella quien se hubiera enterado de que mi pareja me estaba engañando y no me lo hubiera dicho, yo lo habría considerado una traición. Pero si le decía lo que sabía, estaba traicionando a mi amigo. Vamos, que hiciera lo que hiciera, tenía que traicionar a alguien, así que la perspectiva era, desde cualquier ángulo, un horror.


Además, había otro punto, y es que no me sentía con la potestad de entrometerme. A día de hoy, lo de hablar con personas que me importan sobre sus relaciones sentimentales me pone en bastante conflicto. Es muy difícil encontrar el equilibrio entre estar metiendo las narices donde no te llaman y mirar a otra parte. ¿Tenía derecho a destapar lo que estaba pasando entre mis amigos? ¿Las parejas son micro-cosmos donde los demás no estamos invitados? ¿O mi papel en esa amistad me obliga a compartir una información que mi amiga necesitaba saber? ¿Cómo puedes opinar sobre una relación si no la estás viviendo?
Al final, tuve que tomar una decisión. Llamé a mi amigo y le dije que lo sabía. Le dije que sentía entrometerme pero que entendiera que no podía hacer la vista gorda ante lo que estaba haciendo. Pero que había querido hablar con él antes porque él también es mi amigo. Le dije que tenía que tomar una decisión: o romper con mi amiga o romper con la nueva chica. Que se lo debía a los buenos tiempos que habían pasado. Que se lo debía a sí mismo, porque él no es un cobarde. 

Y, después de tomar mi decisión, dejé que él tomara la suya.

sábado, 11 de junio de 2016

Puede Que El 'Carpe Diem' Sea Solo Una Gran Mentira Que Nos Intentan Colar

Seamos conscientes de que en esta época desenfrenada de hedonismo -¡y bienvenido sea!- nos la jugamos si ponemos en tela de juicio el atractivo mantra del Carpe Diem. Aprovecha el momento. Disfruta el instante, aquí y ahora. “¡Oh, capitán, mi capitán!” era el grito legendario de aquel estupendo Club de los Poetas Muertos de la película. Allí se contaban versos como estos:

“Toma las rosas mientras puedas;

veloz el tiempo vuela,

la misma flor que hoy admiras

mañana estará muerta”.

Hasta aquí, intachable la filosofía de vida. Pero démosle una vuelta: bajo esta aparente profundidad y gozo sublime puede aflorar una falsa idea de libertad que nos convierte en un engranaje consumista.

Decía Kerouac, uno de esos autores que debes leer sí o sí y que vienen al caso: “La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo”. Carpe Diem de manual. Sensacional On The Road. Sin duda. Estamos ante la obra maestra de la ‘Generación Beat’, el mito de la Ruta 66 de EEUU, la meca del romanticismo y la vida bohemia, la sacrosanta mezcla literaria inspirada en la poesía, las drogas y el deslumbrante jazz de entonces. Suena de maravilla. Fue un caldo de cultivo delicioso que invitaba a exprimir cada instante.

Nada que objetar. O quizá sí. Porque aquí llega la mentira del Carpe Diem. Nos la jugamos. Esto se escribió en 1957, unas seis décadas atrás y, en pleno 2016, seguimos recibiendo mensajes similares, con este trasfondo desenfrenado, un bombardeo publicitario que convierte en moda lo que fue transgresor. Y ahí nos han colado lo del presente continuo, el aquí y ahora, la moneda de cambio de casi todos los anuncios.

La felicidad no consume

Lo del Carpe Diem está muy bien, pero te regala la gloria con una mano mientras te atenaza con la otra. Basta leer otro librazo llamado 13,99€ para darse cuenta del lado más chungo del mercado. El placebo de la supuesta felicidad, más fugaz que eterna. Lo escribió Beigbeder en el 2000 y, con las nuevas tecnologías, esto de consumir vorazmente y disfrutar el momento -sin pensar en lo que vendrá luego- no ha hecho sino expandirse sin fin. La alegría de vivir todo ya. Y ya.


Beigbeder narra la historia de un publicista sin escrúpulos, un genio como los personajes de Mad Men, de esos que nos venden un Carpe Diem tan abrumador que picamos siempre. Spot tras spot. Porque -cómo no- manda la novedad. “Soy el tío que os hace soñar con esas cosas que nunca tendréis. Os drogo con novedad, y la ventaja de lo nuevo es que nunca lo es durante mucho tiempo. Siempre hay una nueva novedad para lograr que la anterior envejezca. En mi profesión, nadie desea vuestra felicidad, porque la gente feliz no consume. Necesitáis urgentemente un producto, pero, inmediatamente después de haberlo adquirido, necesitáis otro”.

La felicidad no vende

¿Y si nos están colocando el Carpe Diem continuo para tapar nuestras miserias? Para que nuestra alegría perpetua sea una espiral que nos hace comprar y consumir y comportarnos como autómatas para no afrontar cosas que no nos gusta ver. Empezamos a olvidar lo que era el aburrimiento. Ansiamos más dosis de aquí, de ahora, de yo, de ya, de esto y de aquello.


Ante estos desvaríos, ¿qué me podrán decir de la mentira del Carpe Diem en un lugar como N-Acción, la Asociación para el Desarrollo del Coaching y la Inteligencia Emocional? “El presente es importante para vivir lo que deseo vivir. Ayudamos a las personas a centrarse en sueños para convertirlos en objetivos a alcanzar día a día. Cómo alcanzar la satisfacción de forma secuencial, gradual y llena de logros que nos hagan felices“, señala la ‘coach’ Elena Fernández. Porque, a veces, mirar el horizonte te brinda una perspectiva fabulosa frente al camino sin freno.

Cerramos el círculo vicioso y recordamos que incluso en El Club de los Poetas Muertos dicen: “Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente”. Porque es genial la locura, pero conviene pensar que mañana será otro día. Y que hay muchos intereses empujándonos al incansable Carpe Diem.

Pero la hipoteca, los problemas, ese trabajo que no has terminado, la reunión pendiente o la salud no entienden de esta filosofía. Vamos a darlo todo ya, siempre, de acuerdo, pero recordemos que, como a Woody Allen, nos debe interesar el futuro porque es el sitio donde pasaremos el resto de nuestras vidas.