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domingo, 1 de mayo de 2016

El Estudio Que Explica Que Puedes, Literalmente, Morir De Amor

Que nadie muere por nadie y mucho menos por amor, es la típica frase que acuñamos para consolar a aquellos que acaban de sufrir una decepción o un fracaso amoroso. Pero, ¿qué ocurriría si lo llevamos a la literalidad? No es pura palabrería, una de las investigaciones llevadas a cabo por la Universidad de Glasgow (Escocia), que fue publicado en 2007 con el título ‘La pérdida de la persona amada puede conducir a la muerte’, así lo confirmó.

El estudio recopiló información sobre unos cuatro mil matrimonios de entre 45 y 64 años de edad entre la década de los 70 y el año 2004. En efecto, en muchos de los casos, la pérdida del ser amado, agravó alguna dolencia previamente adquirida por la otra parte de la pareja, llegando incluso a causar su muerte.


Una de las explicaciones que apuntó la investigación, fue la forma en la que se sobrelleva el duelo en los seis primeros meses cruciales tras la ausencia de la pareja. Es en esa fase, cuando puede producirse la muerte del sobreviviente, y siendo en los inmediatos años posteriores, cuando existe un elevado índice de perecer por problemas cardiovasculares. Puede ser tanta la aflicción, que desencadene en un latido irregular del corazón que conduciría a un mayor riesgo de muerte.

No es de extrañar que en Glasgow se adentraran en el estudio mencionado. En la década de los 90, ya se describió por primera vez. Es decir, que se te rompe literalmente el corazón y no de forma poética. Se le denominó Tako-Tsubo porque es el nombre que recibe una vasija abombada y con el cuello estrecho, usada entre los pescadores nipones para atrapar pulpos. La enfermedad se caracteriza por manifestarse de forma similar a un infarto de miocardio, y la parte afectada del corazón adquiere una forma similar a la de esta vasija.



Quizás ahora tenga mucho más sentido la canción que catapultó al estrellato a Alejandro Sanz, con su conocido Corazón partío. Bajo la dulzura que desentraña el amor, su antítesis o la pérdida de éste, nos puede llevar a la muerte. No porque la ausencia de amor signifique tristeza o vacío, sino que has acostumbrado a tu corazón a latir bajo los ritmos de la adrenalina de convivir con tu ser amado, y ahora es el miedo a no saber vivir sin el otro lo que se apodera de ti.

Pero si pensabas que somos los únicos que al tener el corazón roto podemos tener una muerte anticipada, te equivocas. Como no es de extrañar, el reino animal es paralelo al del ser humano. Un ejemplo de ello son los caballitos de mar que, según los científicos, cuando uno de la pareja fallece, el otro se deja morir al poco después de la pérdida de su compañero. Pero no son los únicos, se suele afirmar que los pingüinos eligen a un compañero para toda la vida, y una pérdida de este tipo puede desencadenar una reacción muy similar a la que viven las personas en su etapa de duelo.

Ya lo decía el líder de Joy Division con su Love will tear us apart (el amor nos destrozará), porque cuando perdemos la cabeza por amor, puede que no sea lo único que perdamos.

Mi Novia Está Muerta Y Sigo Recibiendo Mensajes Suyos En Facebook. Necesito Ayuda

Historia basada en el hilo de reddit: My dead girlfriend keeps messaging me on Facebook.

Me llamo Nathan y todo esto empezó el 4 de septiembre de 2013 cuando recibí un mensaje desde el perfil de mi novia Emily que había muerto en un accidente de coche en agosto de 2012. En un primer momento, sentí que el corazón se me salía del pecho pero enseguida superé el shock y me di cuenta de que sería Susan, su madre, escribiéndome por error desde su perfil. No cabía otra explicación.


inRead invented by Teads
Susan me aseguró que no había entrado en el Facebook de Em desde la primera semana después del accidente. Decidí no pensar más en ello. Habría sido un error de Susan, no tiene ni idea de cómo usar un ordenador. Pero, el 16 de noviembre, volví a recibir más mensajes y me di cuenta de que no podía ser un simple malentendido.


Mi parte irracional entró en pánico. Mi novia muerta me estaba enviando mensajes. Mi parte racional también entró en pánico porque una persona que probablemente me conocía estaba intentando joderme la cabeza de la peor manera posible.  Por supuesto, cambié las contraseñas de nuestras cuentas sin entender por qué alguien haría algo así.

A partir de aquí es cuando me animé a pedir ayuda en foros de expertos. Me dijeron que lo mejor era mantener al usurpador interesado para poder rastrearlo y averiguar quién era. Así que respondí a los mensajes. Le hice ver que estaba destrozado, no sólo porque lo estaba, sino porque entendí que eso era lo que querría ese hijo de puta.


Y ahí es cuando me di cuenta. Todos los mensajes que recibía eran una especie de reciclado de antiguas conversaciones que habíamos mantenido. Fuera de contexto resultaban aterradoras, pero todas eran frases que habíamos dicho anteriormente. Eso me dio un poco de paz porque podía significar, simplemente, que se trataba de un virus informático. Un virus macabro y horrible, pero menos horrible que una persona entrando en la cuenta de mi novia muerta con el único fin de volverme loco.

Pero entonces empecé a recibir notificaciones cada dos semanas, más o menos. Emily aparecía etiquetada en fotografías que yo había subido. La etiqueta aparecía siempre en un lugar en el que tenía sentido que Em hubiera estado: en mi casa, sentada a mi lado, en sitios a los que solíamos ir. La etiqueta solía desaparecer justo después de que yo accediera a la fotografía, así que sólo pude conseguir dos capturas.

Recibí, por fin, la información de los accesos a la cuenta de Emily.  Todos los accesos a su cuenta se habían realizado desde mi ordenador o el ordenador de mi trabajo. Cada vez me sentía más perdido. Emily empezó a escribirme con más frecuencia. ¿Cómo podía alguien hacer algo así? ¿Cómo se puede ser tan sumamente miserable?


Unas semanas después, recibí otro mensaje. En él, por primera vez, aparecía una palabra que no era reciclada: “CONGE LÁNDOM E”. Releí todas las conversaciones que habíamos tenido a lo largo de los cinco años que estuvimos juntos porque necesitaba que fuera una casualidad. Pero no. Era una palabra nueva.

Nueva.

No repetida.

Nueva.



Y así llegamos al momento presente. No sé qué hora es, pero me termino la botella que abrí ayer. Entro en Facebook y le escribo. Debería haberlo superado, debería saber que es un hacker, pero en el fondo sé que lo único que quiero al acabar el día es recibir una notificación y me contesta: “Deberías dejarme andar”.


Me quedo mirando al ordenador. “Deberías dejarme andar”. Nadie sabe que el accidente le cercenó las dos piernas. Termino la botella y me tomo otro somnífero. Necesito callar mi cabeza. En un estado de semi-inconsciencia transformo su perfil en una página “in memoriam”. Se acabó. Duele. Es definitivo. Pero es lo que tendría que haber hecho hace mucho tiempo.


Han pasado varias semanas. Desde que cerré el perfil, no he recibido nada. Hasta hoy. Otra vez se trata de conversaciones recicladas, pero esta vez son fragmentos de los mensajes que le envié en el día de su muerte. No puedo más. No sé a quién acudir. Entro a Reddit y cuento mi historia.

Leer los comentarios en el foro es como leer las dos partes de mi cabeza. Unos tienen claro que es un hacker. Otros creen que es Em, que trata de decirme algo. Todos me aconsejan, sigo asustado, pero siento gratitud. 


Algunas personas del foro empiezan a decir que era yo mismo quien estaba enviando los mensajes desde la cuenta de Emily pero que no soy capaz de recordarlo.  Todos sus accesos se han hecho desde mi casa o desde mi trabajo. ¿Puede que el dolor me haya vuelto loco? Pero he visto el circulito verde junto al nombre de Emily muchas veces. He visto la palabra “escribiendo”. No puedo ser yo, no puedo estar escribiendo y viendo eso a la vez, ¿no?



Pensaba que congelar su perfil había supuesto el punto final a todo esto. Pero acabo de ver una fotografía en el muro. Soy yo. Es mi ordenador. Es mi silla. Es de hace un par de horas. Alguien la ha sacado desde el otro lado de la ventana. Tengo demasiado miedo como para salir a la calle. Agarro mi tablet y corro al garaje. Escribo en el foro. Necesito que la gente sepa lo que está pasando. No puedo ser yo quien escribe los mensajes, no puedo haberme sacado una foto a mí mismo. No sé qué pensar. ¿Es Emily? ¿Quiere que la deje ir? ¿Necesita andar? ¿Alguien me odia y quiere que me destruya a mí mismo? ¿Qué significa esa foto? Escribo en el foro, necesito encontrar fuerzas para subirme al coche para ir a casa de unos amigos. Me tiemblan las manos.


No puedo salir del garaje. No encuentro la puerta, no encuentro las llaves, no me encuentro a mí. Miro en el foro, que alguien me ayude, que alguien me pregunte dónde vivo, que alguien me saque de aquí, que alguien me saque de mí. Un usuario me envía ánimos. Un usuario nota que, en la foto colgada, hay barrotes en la ventana. Como los de un psiquiátrico que hay al lado de su casa. Pero yo estoy en mi casa, estoy en el garaje, las paredes son blancas. Oigo a alguien llorar en la habitación de al lado. No entiendo nada, vivo solo. No recuerdo haber comprado estas pastillas. A lo mejor mi amigo ha venido a buscarme. Ella me parece más real en ese estado. Las ventanas de mi casa no tienen barrotes. ¿Las ventanas de mi casa tienen barrotes? ¿Dónde estoy? ¿Estoy en el garaje? Congelándome. Ella. Ella es más real. Frío. Yo soy más real. Em = Me. Emily, abre la puerta. Abre la puerta, Emily. Sus piernas.

Llaman a la puerta. La puerta se abre como un corazón.

Las Mejores Técnicas Para Decir Las Cosas Sin Que Al Otro Le Molesten

La sinceridad, como tal, está sobrevalorada. Me llama mucho la atención esa clase de personas que cuando dicen las cosas, sea cual sea la perla que sale de su boca, lo justifiquen y lo apoyen con que son sinceros. Existe una línea muy fina entre la sinceridad y el sincericida, la extraordinaria capacidad de ser un francotirador de tu propia verdad.

Un poco de sinceridad es algo peligroso; demasiada sinceridad, es absolutamente fatal. Oscar Wilde.


Al final, el objetivo de ser sincero es transmitir a otras personas un punto de vista, y hacer que con ello conozcan una verdad o recapaciten y replateen un pensamiento; si no se consigue esto último, tu aportación no valdrá absolutamente de nada. Por otro lado, es muy importante aprender a decir lo que piensas o sientes, sin miedo a no ser lo que esperan los demás. Es un ejercicio de coherencia con uno mismo y de aportación a los demás.


Una buena forma de expresar un pensamiento se sitúa justo en el tramo intermedio entre la asertividad y la empatía y existen muchas técnicas de comunicación que podrán ayudarte a conseguir tu objetivo final: decir aquello que deseas expresar y que sea recibido con los brazos abiertos.

1. La técnica del sandwich

Estructura de la conversación: Positivo + negativo + positivo.

Sigue esa estructura para expresar algo empezando con lo positivo y terminando de la misma manera. Tener un buen comienzo y buen final es una fórmula de éxito asegurado que, en primer lugar, te prepara el terreno para ser escuchado con atención y buena predisposición para encajar tus palabras y, por último, te da la oportunidad de terminar y cerrar con un mensaje positivo.

Ejemplo práctico: “Gracias por tu propuesta, me parece muy interesante y voy a tomar nota de todo aquello que considero que encaja en el proyecto pero creo que voy a continuar por el camino que había decidido tomar. ¿Te parece si te lo enseño al acabar? Creo que puedes aportarme un buen punto de vista”.

2. La técnica del boomerang

Estructura de la conversación: Escucha + asume tu error + ser escuchado.


Escuchar con atención y empatía la opinión de otras personas y asumir tus posibles equivocaciones o errores te dará muchas posibilidades de recibir exactamente lo mismo. Es una posición de comienzo de una conversación más que justa ya que le da la oportunidad a la otra persona de expresarse y recibir la atención y comprensión que seguramente necesite. Si es necesario, se honesto y continúa asumiendo errores o debilidades, primero porque es una buena forma de demostrar que estás en disposición de conversar y segundo porque es una buena forma de manifestar que eres consciente de que tú también cometes errores.

Ejemplo práctico: “… tienes razón y te entiendo. Por mi parte, perdona si te ha molestado algo pero creo que malinterpretaste mis palabras.”

3. La técnica del destape

Estructura de la conversación: Siento que + refuerzo positivo

Las emociones se contagian al hablar de ellas porque cuando expresas lo que sientes la gente empatiza contigo al conocer la emoción exacta a la que te estás refiriendo. Una emoción, estés equivocado o no en el motivo que crees que la puede producir, no se puede discutir porque nadie puede rebatir cómo tú te sientes. La gente no suele ser consciente de las consecuencias de sus acciones sobre el estado emocional de los demás por lo que describir tus emociones es un acto de destape que probablemente sorprenda a muchos y les haga reflexionar.

sábado, 23 de abril de 2016

Cuernos Emocionales O Cuando Se Es Infiel 'Solo' Con El Corazón

En principio, no es lo mismo, vale. Pero, si lo piensas, y sobre todo, si te pasa; entonces, sí que empieza a ser muy pero que muy parecido. Cuando no peor. Es cierto que en los cuernos emocionales no hay algo evidente de lo que tener que arrepentirse o echar en cara, pero algo, llámalo equis, hay.

Y si no, ¿cómo se llama a esos tres meses en los que tu pareja se mensajea cada diez minutos con la misma persona? ¿Y cómo se llama cuando ese mensajeo comienza a ser un tonteo, cuando se llena de puntos suspensivos y emoticonos sonrojados? ¿Y cuándo pasa a ser un desvelo nocturno pensando en un “¿y si…?”? Eso, si no que venga dios y lo vea, son cuernos. Emocionales, pero cuernos, al fin y al cabo.


Y aun así, no son lo mismo. Y cuando se lo eches en cara a él, cuando se lo recrimines a ella, siempre podrá decirte que eso son tonterías, que no ha hecho nada, que cómo puedes dudar así de tu pareja. Y entonces dudarás de ti, porque sentirás que tienes derecho al enfado y a la preocupación, pero no tendrás el aparente motivo para hacerlo, esa bomba de relojería que es dormir en sábanas ajenas.

Aun así, los cuernos emocionales duelen. Quizá incluso más que los físicos. Porque los físicos, dicen por ahí, pueden ser un descuido, una equivocación etílica. Algunos los perdonan. Otros incluso llegan a olvidarlos. Pero los cuernos emocionales llevan aparejada una premeditación y continuidad que no deja muchos resquicios para el olvido.


Porque la mente, que es muy cabrona, empieza a hacer un recuerdo de todos los días de todas las semanas de esos meses y uno empieza a no entender nada, o a entenderlo todo. Y duele. Duele la manera de bloquear la pantalla del móvil cuando tú te acercabas, duele aquella cena con amigos que se pasó hablando por teléfono en la puerta del bar; duelen las dudas, la dedicación al otro, los puntos suspensivos y los malditos emoticonos sonrojándose.

Además, los cuernos emocionales son doblemente perversos. Por un lado, la misma traición de toda intimidad ultrajada, la hiel del tonteo que no es contigo. Pero tiene una parte todavía más cruel: la duda de por qué se ha quedado solo en cuernos emocionales. ¿Por qué él, ella, no ha decidido materializarlo? ¿Por qué no ha perpetrado un engaño de los de toda la vida?


Esa es la esperanza a la que agarrarse. Porque si hubiera querido cometer una traición al uso, ya lo habría hecho, ¿no? Si tuviera claro que quiere dejar vuestra relación, ya lo habría hecho, ¿no?, y si no te quisiera, no estaría intentando disculparse de todas las maneras posibles, ¿no?

Puede que sin ser lo mismo, los cuernos emocionales sean mucho más. Son la prueba de que algo falla, de que algo falta. O tal vez, dicen otros, solo sea un aviso. Quizá una manera de llamar la atención. Quién sabe. Como para la mayoría de las cuestiones de pareja, la respuesta depende solo de vosotros dos.

Manual Feliz De Buenos Tratos En Pareja

Sería fantástico que al empezar las relaciones un angelito nos diera un pequeño manual de buenos tratos. Consejos cargados de cariño y de afecto para marcarnos la dirección correcta hacia las rutas salvajes de una relación sana y llena de amor; amor del bueno. Nos vendría bien para no cagarla tanto y tenerlo siempre a mano para poder recurrir a él cada vez que nuestro demonio interno quiera salir a la luz. Como no existe, habrá que inventarlo, así que te presentamos una relación de consejos muy útiles para que la alegría sea el centro neurálgico de tu relación.

Bésale mucho

Besar siempre es especial y le da un chute de adrenalina y vidilla a la relación pero es que mientras más apasionado sea el beso más endorfinas se liberan, por eso el beso tiene un efecto similar a una dosis de morfina; una catarsis de placer puro y duro. Tómatelo enserio porque la saliva que se genera en un buen beso limpia tus dientes, disminuye la placa bacteriana y previene la caries; y además está comprobado que un beso intenso te ayuda a adelgazar quemando hasta 12 calorías por minuto cada vez que lo das y lo recibes.

besos codigo nuevoConsejo: Deja salir todos y cada uno de los besos que aparezcan al día, se merecen una larga vida de placeres entre caricias, mordiscos y grandes deseos carnales. Los besos son seres vivos con una clara misión, ser uno de los pilares fundamentales del éxito de tu relación. En esto no se ahorra, se derrocha.

Aprende a desaprender

Puede que este ejercicio sea el único que te ayude en todas las fases de tu idilio de amor. Una rutina de improvisación marcada por la incertidumbre de conoceros sin juicios previos ni experiencias anteriores. Deja la mente en blanco, se tu propio libro, reescríbete, subráyate, añade las páginas que quieras y arranca las que duelan. Olvida lo que era para darle la bienvenida a lo que es y puede ser.


Consejo: No sigas los patrones de conducta que simbolizan los estereotipos de la perfección en el amor, porque no existe. Prueba el sushi, ve a una playa nudista o caza gamusinos, porque aunque no lo hayas hecho antes favorecerá el pulso cardíaco de tu historia de amor. 

Fabrica mariposas y chispas todos lo días

Reinvéntate. Enamorarse se practica todos los días, se trabaja duro. La rutina, competencia directa de la magia, se aburre de tanta monotonía; por eso hay que ayudarla contra la depresión y activarla día sí, día también. Sería más fácil si pudiésemos ir al banco de escalofríos en el estómago a coger más cuando se nos terminan; y por qué no, tener una máquina en casa que cocine chispitas para dinamizar el amor. Pero la realidad es que:


Consejo: Incluye la sorpresa y la creatividad en tu nidito de amor como un imprescindible. Escribe una frase en la pared de la calle donde trabaja, prepara un buen baño para dos o llena el techo de la habitación con la constelación de Orión.

Elimina los ‘peros’

El ‘pero’ es una de las palabras más furcias de la relación. Se encuentra cómoda mientras la dejas vivir, por eso hay que dinamitarla, hacerla estallar y celebrar una revolución libre de excusas, pretextos o evasivas. Hemos venido a querernos, así que aceptemos que en el caos está la sencillez, en el conflicto la armonía y en el medio de la dificultad, la oportunidad.


Consejo: No dejes para mañana todas las cosas bonitas que tienes que hacer, vivir o decir hoy con tu pareja, tu amante, tu amigo, tu partner in crime. Y cambia las salidas cobardes por entradas triunfantes, el mal humor por sonrisas, el desasosiego por ganas. Porque la finalidad es hacer que este amor perdure en el tiempo, cuidando su evolución y trabajando siempre por que merezca la alegría, no la pena.

No Sé Por Qué Estoy Contigo Si En Realidad No Nos Une Nada

Llevas saliendo con él varios meses. No sabes muy bien cómo empezó la cosa. Seguramente teníais algún amigo en común, o coincidíais a menudo en alguna parte, o simplemente os encontrasteis en la puerta de un bar y compartisteis fuego.

Probablemente te llamó la atención su voz o te ganó con algún comentario ingenioso o te gustó cómo movía las manos o la manera que tenía de mirarte, como si te sobrara toda la ropa. El caso es que te llamó la atención y tú a él también e intercambiasteis vuestros teléfonos y decidisteis quedar y se supone que ibais a ver una película pero el plan acabó de forma diferente. Así suelen empezar estas cosas.


Y el primer día fue bien. No era magia pero era agradable y te dijiste “¿por qué no?” y volviste a verlo y los días se convirtieron en semanas, y luego se volvieron meses y los meses se tornaron costumbre. Y, sin haberlo decidido realmente, hacéis vida de pareja y de repente te encuentras sentada en su sofá comiendo otra vez comida china mientras veis otra película o un capítulo de algo porque, si te paras a pensarlo, no tienes mucho de lo que hablar con esa persona.

Es en ese momento en el que te das cuenta de que llevas varios meses saliendo con un absoluto desconocido y que has estado tan ocupada en convertirlo en tu novio que se te ha olvidado averiguar quién es en realidad.

En ese momento, claro, te entra cierta angustia existencial y te da por recuperar el tiempo perdido. Empiezas a contarle tu nefasto día o uno de tus pequeños traumas de la adolescencia (todos tenemos traumas de la adolescencia) esperando que él se abra y, de ese modo, tranquilizarte: si él te cuenta lo nefasto de su día o uno de sus traumas de la adolescencia, significará que tenéis una conexión profunda que va más allá de la comida rápida y la afición a la serie de turno.


Pero cabe la posibilidad de que él te mire con cara de susto y una ristra de tallarines colgando de la boca. Es muy probable que expida un “ah” ahogado, que sostenga un rato la mirada para cerciorarse de que has acabado tu perorata y que, después de unos segundos de silencio expectante, vuelva el rostro a la pantalla sintiéndose muy incómodo.

Y entonces tu angustia existencial se tornará certeza: estás saliendo con un desconocido. No sabes nada de él y, si eres sincera contigo misma, tampoco te ha interesado mucho averiguarlo. Te gustó un comentario ingenioso, un movimiento de manos y el calor de su cuerpo. Y está claro que, más allá de la compañía, él tampoco busca mucho más en ti. Y en ese momento caes en la cuenta: a lo mejor no sabes cómo empezó la cosa, pero sabes muy bien cómo va a acabar. Porque sí, ha sido agradable, pero no ha sido real. Y, la próxima vez que estés con alguien, procurarás por todos los medios que sea por una decisión y no por una mezcla de soledad e inercia.

Sola Llegaría Más Rápido Pero Contigo Quiero Llegar Más Lejos

Todos hemos estado alguna vez en la típica situación con amigos en que no se consigue decidir a dónde ir a cenar. Cuando ves que el consenso aún no llega y tu estómago cada vez avisa más fuerte del hambre que tiene, piensas: “¿de verdad es tan difícil salir a cenar?” y te tienta la idea de irte solo al cine, y que los demás pierdan su noche pensando en lo que quieran.

Pasan los años, y empiezas a darte cuenta de que con la pareja pasa lo mismo: no te cunden igual los fines de semana, y ni sabes por qué. Los que tienen hijos aún lo tienen más difícil cuando salen de casa: que si cochecito y que si todo el lío. Al final se va volviendo más y más difícil coger velocidad, con esa energía que solías tener y lo rápido que fluía todo cuando vivías por tu cuenta y riesgo…


Entonces, caes en la cuenta de que ir acompañado no es solo hablar por la noche para contaros qué tal el día, apoyarte en su hombro para llorar o compartir la manta y las palomitas en el sofá. Tener pareja es también hacer equipo; estar dispuesto a ceder unas cuantas veces, y a perder muchísimas horas, sobre todo al principio, para expresarte, escuchar al otro y conoceros cada vez mejor.

Perder 1 día puede hacer que ganes 100 a la larga

Con el tiempo, aprendes a coordinarte, y la distancia entre la decisión y la acción se reduce bastante, como te pasó contigo mismo, que al principio ni sabías qué querías en la vida y llega un momento en que sabes exactamente lo que quieres con los ojos cerrados.


Lo que pasa es que por mucho que hagamos por entendernos, siempre seremos personas distintas. Por eso habrá muchas veces en que no se harán las cosas como a nosotros nos gustaría. De hecho, si la relación está compensada, seguramente el 50% de las veces no hagas lo que te gusta con tu pareja. Puede que hayas encontrado a alguien que comparta muchas afinidades contigo, y en ese caso habrás hecho una buena elección de compañero de equipo.

En todo caso, es cierto que si vas solo llegas antes y todo es más fluido y fácil, pero a menudo te pierdes experiencias increíbles. Piensa en esa noche que improvisaste y conociste a aquella persona, o en el viaje en que no ibas con todo programado y te cambió la vida.

Muchas veces en la vida, cuando intervienen factores externos o decisiones de otros, nos ponemos nerviosos y sentimos que perdemos el control, pero hay que aceptar que no siempre podremos prevenir cualquier situación, y que a menudo en los momentos más inesperados es cuando tenemos experiencias maravillosas, y seguramente si siempre llevásemos nosotros las riendas al cien por cien, nos perderíamos gran parte del encanto de estar vivos.