Seguidores

Pages - Menu

sábado, 21 de febrero de 2015

Preocúpate Solo De Lo Que Puedas Solucionar, El Tiempo Se Ocupará Del Resto

Hace poco, alguien importante me dijo: “preocúpate solo por aquello que sepas que puedes solucionar”.  Cuando estás pasando por un mal momento, racionalizar esto y ponerlo en práctica es bastante complicado, pero sí ayuda escucharlo. Así que lo repetiré para todo el que lo lea, por si pudiera servir de ayuda a alguien más: “preocúpate solo por aquello que sepas que puedes solucionar”.

Yo, quizás, de ahora en adelante sí lo haga. ¿Que ha cambiado? Muy fácil, ha pasado tiempo. Y es que el tiempo todo lo cura y todo lo cambia. Eso es así. Es la verdad universal más cierta de la historia, la prueba empírica más demostrada de los tiempos, no falla. ¿Y por qué? ¿Qué tiene el tiempo que hace que todo lo que un día nos hunde después nos hace más fuertes y más sabios que el viejo diablo?

El tiempo es pura perspectiva
Es tan simple como acercarte un periódico hasta la punta de la nariz e intentar leer una noticia y, obviamente, tener que alejarte para conseguirlo.

El tiempo te permite escuchar y entender a los que tienes a tu alrededor y tienen la oportunidad de ver tu situación desde fuera objetivamente, te deja analizar las causas y consecuencias de las cosas, te da la oportunidad de conocer a otras personas nuevas en tu vida que quizás cambien tu forma de pensar, y lo que es más importante, te enfría la mente. En caliente todos transformamos la realidad convirtiendo hasta tu ex relación con 5 años de crisis en la relación más bonita que jamás creerás volver a tener. ¡Que me digan dónde se compra el tiempo que todo lo cura, que quiero dos tazas!

Cuando alguien que te quiere te dice “pasará con el tiempo” o “el tiempo todo lo cura”, tú, con incredulidad y los ojos llenos de lágrimas, le miras pensando: “si solo han pasado 5 eternos minutos”. Pero tranquilidad, el tiempo tiene algo único e inigualable. Cuando en lugar de 5 minutos, han pasado 5 días, 5 meses y más adelante 5 cortos años, recuerdas ese instante en el que tu mundo se venía abajo y piensas: “cuánta razón tenía”. ¿Hay algo que llene más? Es una maravillosa sensación de fortaleza y de superación personal porque es de esas cosas que solo puedes conseguir tú solito.

Bien. Ahora solo se me ocurre decirte que si ya sabes esto, si el motivo por el que deseas que pase rápido el tiempo tiene solución por tu parte, déjate el alma en ello, pero si no la tiene, no dejes que pase un segundo de esta vida en el que te dé pereza vivirla porque sabes que con tiempo (no en los próximos 5 minutos) estarás mejor (“preocúpate solo por aquello que sepas que puedes solucionar”).

Lo que pasa en ese tiempo depende en un 80% de ti
Esto también es así, no falla. La clave está en relativizar la importancia de las cosas. Para los que nos gusta el drama, somos viscerales y vivimos todo intensamente, se nos va un poco de las manos  y nos cuesta más, pero si lo piensas con un poco de frialdad es así. Elige ser más racional y dale a las cosas la importancia que realmente tienen; te quitarás un 80% de peso, el otro 20% seguramente es pura emoción y poco podrás hacer, pero es una proporción más que justa teniendo en cuenta que se trata de algo de lo que no debes preocuparte mucho ya que no lo puedes solucionar. 

5 Cosas Que Debes Dejar De Lado Para Ser Feliz

No te sientes pleno, hay días que llegas a casa más quemado que la pipa de un indio y no sabes por qué. El mundo parece haberse puesto en tu contra y todo te sale mal. Tal vez no se te haya ocurrido, pero te recomendamos mirarte el ombligo. Muchas de las cosas que nos hacen infelices salen de nosotros mismos y es preciso acabar con ellas:

1. La dieta de la sandía
Parece una chorrada, pero no lo es. Para estar feliz, hay que estar bien comido (y dormido, y follado). Locuras como la dieta de la sandia, o comer una hojita de lechuga y pasar las horas mirando el reloj muerto de hambre, ponen de muy mala leche. Nos deja débiles, tristes, ojerosos, todo nos parece más difícil y cuesta arriba. Tampoco nos vayamos al polo opuesto y nos pongamos ahora a comer como vacas. Pero comamos bien, que con la tripita llena todo se calcula mejor.

 2. Quejarse más que un camión de cochinos de camino al matadero
No hay nada peor que un quejica, nada tan negativo como aguantar a una persona lamentándose de todo (del tiempo, del tráfico, del jefe, del hijo del vecino…). Las quejas, como los ánimos, tienen efecto en las personas en las que las proyectamos, y también en nosotros mismos. Quejándonos todo el rato haremos que lo molesto se vuelva malo, y lo malo terrible. A nadie le gusta revolcarse en su propia mierda, así que, por favor, en la medida de lo posible, dejadla en el felpudo, y tratad de tomaros las pequeñas dificultades con humor.

 3. Ponernos verdes de envidia
En serio, los envidiosos son unos penosos, y estamos hablando precisamente de alegría. De hecho, normalmente, alguien que no envidia suele ser envidiado por carros de personas que no comprenden por qué ese es tan feliz. ¡Que os la resbale lo que diga o haga el prójimo! No os comparéis con nadie, o mejor: comparaos con la otra mitad del Planeta, y recordad que todos ellos os envidian por motivos reales, que sois unos afortunados, y que no reconocerlo es un insulto a todas esas personas.

 4. Tirar del hilo
Como el cuento del hombre con la madeja de hilo mágica, que cuando tiraba del hilo hacía correr el tiempo, y se pasaba la vida saltándose los momentos desagradables y viviendo solo los buenos, hasta que consumió la madeja en un periquete y se dio cuenta de que había dejado correr toda su vida. No seáis membrillos y vividlo todo: lo bueno y lo malo. Porque sin lo malo no podríamos apreciar lo bueno, porque de todo se aprende, y porque hay pocos fines de semana y días de fiesta para pasar el resto del tiempo esperando a que estos lleguen. Cada segundo de vuestra vida es precioso, no lo olvidéis.

 5. Tomar decisiones por miedo a algo
Las decisiones se han de tomar por lo que uno quiere, y no por lo que uno teme. Hacer o dejar de hacer algo por miedo es seguro una mala decisión, y una fuente de futuros arrepentimientos. La valentía es una virtud contagiosa, y creer en uno mismo ayuda a que los demás crean también en nosotros. Avanzad por la vida con seguridad, porque la vida es bella, es más sencilla de lo que nos parece, las cosas siempre se acaban resolviendo, y los supervivientes son capaces de resurgir como el Ave Fénix. Así que, polluelillos, haceros el favor, saltad sin mirar abajo, y volad sin miedo hacia vuestro espectacular horizonte.

5 Verdades Que Deberían Contarte A Tus 16

Igual que a los 9 años alguien decide que eres suficientemente mayor para saber que los Reyes Magos son los padres y que no debes esperar más monedas, que el Ratoncito Pérez no es más que el cuento de un hada que se transforma en un ratón para derrotar a un malvado rey, ocultándose bajo su almohada y tras ello se le caen todos los dientes, alguien debería contarte ciertas verdades cuando cumples 16.

¿Y por qué a los 16? Pues porque es la edad perfecta para saber algunas de esas cosas, puesto que empiezas a tener ciertas libertades y expectativas, y, además, posiblemente ya te hayas llevado algún desengaño de alguna persona y puedes saber lo que se siente.

Allá van:

Probablemente el amor de entre los 16 y los 25 años no sea el amor de tu vida
Y ojo a todos los indignados que están pensando “el mío sí lo ha sido”, he dicho “probablemente”. Y esto tiene una explicación más que lógica: con esa edad, aún no sabes quién eres, qué quieres de la vida ni cómo piensas pasar por ella. No pasa nada. Tiene que ser así. Pero solamente sé consciente de ello, disfrútalo. Porque lo que sí es muy importante es lo que aprendes de cada experiencia y cada persona que conozcas a esa edad sabiendo que te queda mucho por delante. Así, a los 30 (que son los nuevos 20), cuando conozcas al verdadero amor de tu vida, sabrás cómo hacerlo mejor.

No le temas al Karma
En los últimos 3 años, de alguna manera extraña, el karma se ha convertido en “trending topic” de muchas retorcidas conversaciones. De lo que cuentan, lo creas o no lo creas, quédate con lo más importante. En la vida, con cualquier cosa que hagas, lo que proyectas cuando lo haces es determinante para su resultado. Si cocinas con cariño, sale mejor. Si tratas a la gente con una sonrisa y positividad, de alguna manera te responderán con lo mismo, y si no, la sensación que se te queda al hacerlo es mucho más placentera. Y ojo, de vez en cuando no pasa nada por no desearle a alguien el bien infinito, no desaparecerás por ello ni tendrás 10 años de mal augurio.

A la pregunta de “¿qué carrera quiero estudiar?” respóndete con un “¿qué quiero hacer el resto de mi vida?”
A los 16 años, tal y como está construida esta sociedad, solo nos han enseñado que al empezar los estudios debemos ser unos genios en matemáticas y física y que al acabarlos debemos estudiar una carrera, a ser posible ingeniería, para acabar trabajando en una multinacional alemana. Pues bien si es lo que quieres hacer el resto de tu vida, porque puede ser una experiencia maravillosa.

Pero si no, ten en cuenta que la felicidad no se mide solo con matrículas y orgullo paternal, sino que se mide en segundos disfrutados. Pasamos el 80% de nuestro tiempo trabajando, por lo que estaría bien que tuviera varios miles de segundos maravillosos. Baila, pinta, pilota, escribe, investiga, da las noticias o descubre la fórmula de la coca-cola; el abanico de posibilidades es tan grande como tu quieras.

Como en casa, en ningún sitio
Viajar es la mejor experiencia que puede vivir un ser humano. Pero una cosa es viajar y otra es irte a vivir a otro lugar. Y existen dos momentos en nuestra vida de crisis existencial con esto. El primero al acabar la carrera y tras un posible efecto erasmus del que vuelves y nada tiene sentido. Solo piensas en volverte a ir, aunque sea al Ártico. Pues bien, te irás y te darás cuenta de que hay lugares maravillosos por descubrir, pero para vivir, como en casa, en ningún sitio.

El segundo momento, si no te vas al acabar de estudiar y no has conseguido segundos de esa felicidad laboral, es en el que decides que te vas a “estudiar otro idioma”. Fantástica experiencia que recordarás siempre desde casa cuando algún día vuelvas. Porque volverás.

Ya no hay patrón
En el colegio te enseñaron que la vida era un “naces, creces, te reproduces y mueres”. De todo eso, a día de hoy, lo único inevitable que ocurra es la muerte (lo de crecer algun@s intentan posponerlo lo máximo). Si tienes la suerte de aparecer en esta vida, debes saber que no todo el mundo tiene que seguir ese esquema. Que hoy en día, se puede crecer un poquito más tarde y que las relaciones vienen y se van. Elige tu propio esquema de vida sin agobios, nada ni nadie te persigue.

Si Me Preocupo Por Mí, Puedo Preocuparme Por Ti

Qué distinta sería la vida si pudiésemos elegir desde niños la educación que recibimos. Podríamos decirle a nuestros padres ¡Hey, no me enseñes eso! O quizás halagarlos con un ¡Me encanta lo que me estás enseñando! Aunque en realidad la educación no siempre se trata de aquello que nos enseñan, sino de aquello que aprendemos.

¿Quién no ha oído desde niños que “compartir” y “ayudar al otro” te hace mejor persona? Pero nadie nos menciona a qué precio debemos hacerlo. Sin duda que compartir es una acción que en muchos casos genera una buena reacción y ayudar al otro podría ser muy gratificante cuando tenemos cómo hacerlo.

¿Cuántos podemos recordar a nuestros padres diciendo: “¡No seas egoísta y préstale tu juguete!”? Convirtiendo lo que pudo ser un acto emocionante y satisfactorio en una orden, en una imposición. Nos están “enseñando” a compartir, pero estamos aprendiendo que compartir no es tan bueno y divertido como creíamos, como decían los cómics y las canciones infantiles. Para ayudar yo necesito compartir algo, ya sean energías o recursos, y es por eso que es de lo primero que tratan de enseñarnos desde niños.

Cuando alguien nos dice que no seamos egoístas, nos está pidiendo que no nos preocupemos por nuestros intereses personales. ¿Y qué tiene de malo preocuparnos por nuestros intereses personales? Pues para el individuo promedio eso significa que te vas a convertir en un depredador que destruirá todo a su paso con tal de conseguir cualquier cosa que se te antoje.

Pero, ¿qué pasa cuando mis intereses personales son otras personas? Para los padres ejemplares, su interés personal pueden ser sus hijos. Para los esposos enamorados, su interés personal puede ser su pareja ¿Y eso está mal? Sin duda que no. Lo que motiva a una persona a ser buen padre o un buen esposo no es el placer de ayudar a otros, sino el placer de hacer bien su trabajo. ¿Que otros se beneficien? Eso podríamos llamarlo recompensa o valor agregado. Si algo o alguien es de mi interés, entonces pondré todas mis energías para obtenerlo, conservarlo y protegerlo. No significa que haría cualquier cosa por ello sino que haría todo aquello que esté dentro de mis posibilidades y que sea correcto.

Es muy difícil preocuparse por los intereses de otros si eso no representa los intereses de uno mismo. ¿Qué haríamos si la empresa nos pide que nos esforcemos cada día más solo por generar más rentabilidad sin recibir nada a cambio? ¿Qué pasaría si el Estado nos pide que aportemos más y más en impuestos sin recibir retribución alguna? Hacer todo ese esfuerzo por el puro placer de ayudarlos no parece muy inteligente y más temprano que tarde producirá en nosotros la sensación de estar siendo explotados, de vivir en una esclavitud.

Para satisfacer las necesidades de otro, las mías deben estar satisfechas. Para ayudar a otro debo querer y debe estar dentro de mis posibilidades sin yo sacrificar nada en el camino.

Si mi interés personal eres tú, ¿ser egoísta es malo?

jueves, 12 de febrero de 2015

12 Grandes Gilipolleces Que Hacemos Cuando Nos Enamoramos

Todos lo hemos vivido alguna vez. Conocemos a una persona y a partir de ese momento el 87% de tus movimientos diarios dependen de los suyos. Y es que aunque vayamos de liberales, autónomos e independientes, el amor, cuando es de verdad, nos vuelve lo-cos.  Y si no amas con locura, es que no es amor. Amén.

3,2,1… ¡BOMBA DE HUMO!
Desaparecemos. Hasta la vista, familia y amigos. Volveré cuando me deje y me dé cuenta de que me he quedado más solo que la una.
2. Nos convertimos en guionistas de cine
Ni Almodóvar puede superar las películas que se monta una persona enamorada. Todavía no habéis empezado a salir pero tú ya sabes dónde iréis de vacaciones el próximo verano. Good luck.

3. Dime qué quieres que sea y lo seré
De repente te empiezan a interesar cosas que hasta entonces no sabías ni que existían. Si tu  ligue es amante de la crianza de perros crestados chinos, casualmente eres la única otra persona en el universo a quien le importa eso. Si le gusta el cine experimental, ¡qué coincidencia! Tú también eres fan de esas películas franco-anglo-afganas que solo sus propios realizadores conocen.
4. Maniacos compulsivos del diminutivo
Bichito, gordi, cosita, peque…. Todavía no hemos descubierto el motivo exacto de este fenómeno, pero de esta  no se salva ni Dios. Eso sí, una función útil de esta jerga tan cuki es apaciguar momentos tensos. ¿Te ha puesto bichito? ¡Qué monooo! Se acabaron las preocupaciones. Te ama.

5. Nuevo acompañante en tus salidas: El Cargador
Y la espera. Mirando de reojo el móvil cada 47 segundos por si tenemos algún mensaje nuevo.

6. Acceso VIP ilimitado
Tengo dos entradas gratis para el cine, ¿quieres venir? De repente, te llegan invitaciones por todas partes, de cine, conciertos, viajes… invitaciones que te han costado una pasta pero finges que te las han regalado y así todo queda más natural, casual.

7. CSI en acción
Ultimas conexiones que no te cuadran, miradas sospechosas, cambios de humor… empieza el show.
8. ¿Dónde se sale esta noche?
La pregunta sobra. Donde vaya él/ella.
9. Aumenta nuestra creatividad
Y nuestra imaginación. Tanto que de repente todas las canciones que suenan por la radio son señales del destino.

10. Monotema para dar y regalar
Tus temas de conversación se reducen a uno: tu nueva pareja. Eso o te la llevas contigo allá donde vayas. Tus colegas estarán encantados.
11. Las casualidades son tu nuevo lifestyle
“Justo pasaba por aquí… y he pensado: le voy a decir algo”. “Me pillas cerca de tu trabajo… ¿tomamos un café?”. Bien jugado campeón.
12. Volvemos a tener 15 años
Las rosas son rojas, el cielo azul y la hostia que estás a punto de darte es grandiosa. Y es que la inocencia y la locura es lo primero que recuperamos cuando nos enamoramos y esto implica una sección aparte en gilipolleces, entre ellas, escribir su nombre en todo espacio físico que se cruce en nuestro camino. Se llama obsesión.

El amor nos vuelve gilipollas, sí, pero admitámoslo, enamorarse es la gilipollez más emocionante, gratificante y excitante que hay.

Por Qué Es Más Importante La Calidad Que La Cantidad: Amigos Que Realmente Valen La Pena

“Tengo 523 amigos en Facebook”, me reconocía el otro día una amiga mía. ¿523? Yo no sé si recuerdo los nombres de 523 personas en la vida real, así que me parecía complicado que mi amiga supiese algo de todas aquellas personas. Las redes sociales nos han creado la ilusión de estar mucho más acompañados de lo que realmente estamos. El heterogéneo grupo al que nosotros llamamos “amigos” suele estar compuesto por conocidos de una noche, el vecino del sexto del piso que ocupamos durante la universidad, algunos cotillas y mirones, y no es por asustaros, pero las estadísticas dicen que 1 de cada 100 personas es un psicópata. Así que echad cálculos.

Ahora párate. Entre todo ese grupo resta todo lo que sabes que no encaja en la palabra “Amigos”. Empieza por aquellos de los que ni siquiera recuerdas el apellido, ese tipo del que solo te aprendiste el mote por el que tus compañeros de juerga le llamaban aquella noche. Pregúntate algunas cosas como: ¿Sabes a qué se dedica? ¿Qué estudió? ¿Qué le gusta hacer? ¿Conociste a su yo infantil, adolescente? ¿Sabes qué se le da bien hacer, o en qué es torpe?

¿Cuántas personas te han quedado? ¿Unas 100? Aun así, siguen sobrándote amigos: ¿Tiene tu mismo sentido del humor? ¿Conoces a su familia? ¿Le harías un regalo por Navidad o por su cumpleaños? ¿Sabes qué adora? ¿Cuáles son sus más profundas pasiones? Sigue restando, y probablemente ya solo te queda una veintena.

¿Eres capaz de adivinar cuándo miente, cuándo está avergonzado? ¿Sabes qué le asusta de verdad? ¿Qué teme? ¿Sabes cuáles han sido sus pérdidas? ¿Las ha compartido contigo? ¿Ha estado siempre ahí, para lo bueno y lo malo? ¿Para darte consejos, para abrazarte cuando te dejaban, o para quitarle hierro al asunto cuando eras demasiado duro contigo mismo? ¿Es la persona a la que piensas en llamar cuando a las dos de la mañana has tenido una bronca con tu pareja, o cuando al final de un día chungo en el curro necesitas una cerveza?

Esa persona te dirá sin cortarse un pelo que llevas la camisa más fea que ha visto en su vida, y por lo tanto la creerás siempre que te haga un alago. Es una persona que no te juzga, y que jamás lo hará incluso si le confiesas que tú eras el psicópata de entre las 100 personas. Es aquella que sabe tus más retorcidos secretos; sabe que te muerdes los pellejos de las uñas cuando estás nervioso, sabe que tu película preferida es “Grease” y no te delata cuando delante de otros juras que te encantó “Lost in translation“. Es la que te trae sopas cuando estás enfermo, y la que aguanta que cuentes de nuevo el chiste del mexicano; incluso te dedica una carcajada de gracia al final. Es la persona que sujetaba tu mano cuando murió algún familiar tuyo, la única frente a la que lloraste amargamente, sin reprimirte, con hipo, con mocos, con la cara arrugada hasta que te dolió tanto que pudiste olvidar el resto del dolor.

Esa persona, ya sabes quién es, has estado pensando en ella todo el tiempo mientras leías estas líneas. Y lo sabes. Sabes que si tienes la suerte de tener a un amigo así en tu vida, ya puedes borrar a los otros 522.

La Polémica De Las Tallas Grandes: ¿Tienen Que Ser Las Modelos Un Ejemplo Saludable?

A ver, primero pongámonos en situación: Tess Munster es una modelo de tallas grandes americana que lleva bastantes años petándolo en Internet, pero no ha sido hasta hace pocos días que se ha convertido en noticia internacional. El hecho de que la agencia de modelos Milk Management la haya fichado ha hecho estallar la polémica.

¿Por qué? Porque Tess no es la modelo plus size de la talla 44 a la que estamos acostumbrados, sino que Tess está mucho más gorda, y hay gente a la que eso no le ha hecho ninguna gracia, supuestamente, por ser un ejemplo poco saludable.

La obesidad es considerada un problema de salud porque abre la puerta a bastantes enfermedades crónicas muy graves. No estoy diciendo que toda la gente obesa padezca estas enfermedades, ni que toda la gente que esté en un “peso saludable” se libre de padecerlas. Estoy diciendo que tener un sobrepeso elevado genera una mayor propensión a desarrollarlas, puede que no a la edad de Tess, pero casi inevitablemente con el paso de los años.

¿Tienen que ser las modelos un ejemplo de salud?
Primeramente, me gustaría saber si lo que le preocupa a la gente es que las modelos sean un ejemplo de estilo de vida saludable o que tengan una apariencia sana, porque no es lo mismo. Voy a intentar explicarme: por ejemplo, una de las cosas que socialmente se critica mucho de los gordos es que suponen un gran gasto sanitario. Pues bien, pongamos otro tema sobre la mesa, el tabaco. El tabaco es la droga que más gente se lleva al cajón en occidente y, como la obesidad, crea una infinidad de enfermedades crónicas cuyos tratamientos salen del bolsillo de los contribuyentes, y hablamos de cantidades de dinero muy importantes.

Hay muchísimas modelos que fuman como carreteras y se destrozan la salud con ello, aunque en la fotito de estudio eso no pueda verse. ¿Importa lo que se ve o lo que es? ¿Importa que las modelos sean anoréxicas o que lo parezcan? ¿Se puede considerar apología de la obesidad que una persona obesa trabaje como modelo?
Por otro lado, es a partir de la década de los 80 cuando la obesidad empieza a ser un problema de salud pública, no antes. La tasa de obesidad ha crecido en los últimos 20 años más que en toda la historia anterior de la humanidad pero, paradójicamente, esto coincide con el boom de las top models, que cada vez estaban siendo más y más delgadas.

¿Realmente alguien cree que modelos como Tess Munster pueden propiciar un incremento de la obesidad a nivel mundial? La gente no va a estar más o menos gorda por ver a esta chica, simplemente puede que consigan dejar de odiarse por estarlo. Si lo principal a la hora de mostrar un referente de belleza fuera que transmitiese un estilo de vida saludable no se nos deberían mostrar a personas que se han jugado la vida en el quirófano por mejorar su apariencia física o gente con moreno playero todo el año que se está ganando un cáncer de piel a la fuerza.

Asumamos que si esto es polémica cuando otras cosas no lo son es porque hay unos prejuicios contra la gente gorda, porque a la gente le desagrada contemplar el sobrepeso y se resguardan en el tema de la salud para poder echar mierda en el asunto.